Con raíces en la agricultura sinaloense y una visión orientada al valor agregado, Fresh Harvest se ha consolidado como una empresa que integra producción, procesamiento e industrialización de alimentos, logrando posicionarse en mercados nacionales y avanzar en su estrategia de exportación.
Al frente del proyecto se encuentra Jesús Humberto Castro Aispuro, representante de la tercera generación de una familia dedicada al campo, quien ha impulsado la evolución del negocio hacia nuevos modelos de comercialización y desarrollo de productos.
Los orígenes de la empresa se remontan al trabajo de su abuelo, quien inició en la producción agrícola, seguido por su padre, quien fortaleció la operación e incorporó infraestructura propia para el manejo y empaque de los productos. Sobre esa base, la actual generación ha enfocado sus esfuerzos en la industrialización y comercialización directa.
Uno de los momentos clave en esta transición se dio a partir de la siembra de chile habanero, cuya producción superó la capacidad de comercialización en fresco. Ante este escenario, la empresa optó por deshidratar el producto, lo que permitió conservarlo y abrir nuevas oportunidades de mercado.
A partir de ahí, se identificaron nuevas líneas de negocio. El desarrollo del chile chiltepín, que anteriormente era considerado un producto silvestre, llevó a su profesionalización mediante procesos de cultivo, selección y tratamiento, logrando incrementar su producción de manera significativa.
Este proceso marcó el inicio de la diversificación hacia productos con mayor valor agregado, como salsas y derivados, que actualmente forman parte de su portafolio comercial.
Hoy, Fresh Harvest cuenta con una gama de productos que incluye chiles deshidratados —chiltepín, habanero, serrano y jalapeño—, así como salsas en distintas presentaciones, productos para consumo en autoservicio y soluciones para el sector Food Service e industrial.
La empresa ha logrado posicionar sus productos en cadenas de autoservicio a nivel nacional, como Walmart, Casa Ley, Chedraui, La Comer y Waldos, además de atender mercados regionales y expandir su presencia en distintas zonas del país.
De manera paralela, ha desarrollado canales de venta directa a través de comercio electrónico, atendiendo a miles de clientes mensualmente mediante plataformas digitales.
La operación de la empresa se estructura en distintas unidades de negocio, que incluyen retail y mayoreo, Food Service, industria y comercio electrónico, lo que le permite diversificar sus fuentes de ingreso y adaptarse a diferentes segmentos del mercado.
En términos de producción, Fresh Harvest mantiene una integración vertical, al producir la mayor parte de sus materias primas, lo que le permite asegurar calidad y trazabilidad en sus procesos.
El crecimiento de la empresa ha estado acompañado por la obtención de certificaciones que respaldan la calidad e inocuidad de sus productos, entre ellas SQF, Kosher, Global GAP y Buenas Prácticas Agrícolas y Manufactureras.
En los últimos años, la empresa ha registrado incrementos sostenidos en sus niveles de producción y comercialización, impulsados principalmente por el fortalecimiento de sus canales de venta y la ampliación de su portafolio.
Asimismo, ha iniciado su incursión en mercados internacionales, particularmente en Estados Unidos, donde avanza en procesos de introducción de producto, enfrentando los retos propios de la logística, distribución y comercialización en ese país.
Con infraestructura productiva en la zona de Costa Rica, Sinaloa, y un equipo cercano a 60 colaboradores, Fresh Harvest continúa su proceso de consolidación, con planes de crecimiento enfocados en el fortalecimiento de sus canales actuales y el desarrollo de nuevos productos.
El proyecto refleja la evolución de una empresa familiar que, a partir de la experiencia acumulada en el campo, ha logrado integrar procesos de industrialización y comercialización, ampliando su alcance más allá de la producción primaria.

