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El Caprichito: un restaurante que ha crecido con propuesta propia y capacidad de adaptación

Con más de una década de presencia en el mercado de Culiacán, El Caprichito se ha consolidado como una propuesta gastronómica que combina cocina de autor con una identidad propia, logrando mantenerse y fortalecerse en distintos contextos económicos y sociales.

Fundado en 2012 por Maribel Chan Dorado, el restaurante inició operaciones en el Paseo del Ángel, en un espacio pequeño que rápidamente fue superado por la demanda. A partir de ese momento, el proyecto evolucionó hacia su actual ubicación en el sector Montebello, donde hoy concentra su operación principal.

Desde sus inicios, El Caprichito apostó por una propuesta distinta a la oferta tradicional de la ciudad en ese momento, incorporando ingredientes y combinaciones poco comunes en el mercado local. Su especialidad, la pizza estilo Nueva York con masa de reposo prolongado, se complementa con una carta más amplia que incluye platillos de cocina de autor.

Uno de los elementos que marcaron su desarrollo fue la necesidad de adaptarse a la disponibilidad de insumos. En sus primeras etapas, el restaurante llegó incluso a cultivar ingredientes como arúgula, albahaca y orégano para garantizar la calidad de sus preparaciones, antes de consolidar una red de proveedores especializados.

El crecimiento del proyecto también ha estado acompañado por la integración de talento culinario, como el chef Daniel Soto, cuya propuesta gastronómica ha contribuido a consolidar la identidad del restaurante.

A lo largo de su trayectoria, El Caprichito ha enfrentado distintos retos, entre ellos la pandemia por COVID-19, que obligó al cierre de una de sus sucursales y a la reconfiguración de su operación. Durante ese periodo, la empresa optó por concentrar sus esfuerzos en su unidad principal y fortalecer el servicio a domicilio, lo que permitió mantener su actividad.

Posteriormente, ante cambios en los hábitos de consumo y condiciones del entorno, el restaurante amplió su horario de atención e incorporó el servicio de desayunos, abriendo sus puertas desde las 8:00 de la mañana. Esta decisión implicó ajustes operativos y la incorporación de nuevos productos, lo que permitió diversificar su oferta y atender a distintos segmentos de clientes.

Actualmente, El Caprichito opera con un gran equipo de colaboradores y ha logrado consolidarse como un restaurante de carácter local, con una clientela diversa que incluye desde familias hasta grupos de trabajo y reuniones sociales.

Además de su operación diaria, la empresa participa en iniciativas de colaboración dentro del sector gastronómico, como el colectivo de pizzeros artesanales y proyectos que promueven la identidad culinaria local, incluyendo la creación de propuestas como la “pizza Culiacán”, elaborada con ingredientes representativos de la región.

De manera paralela, el restaurante forma parte de esfuerzos más amplios de reactivación económica y promoción de la ciudad, como el festival gastronómico La Gran Mesa, que busca generar espacios de convivencia y fortalecer la actividad comercial.

A lo largo de estos años, el crecimiento de El Caprichito ha estado marcado por la capacidad de adaptación ante distintos escenarios, así como por una propuesta gastronómica que ha evolucionado conforme a las condiciones del mercado.

Con planes de expansión en análisis para los próximos años, el proyecto continúa su desarrollo, manteniendo como base una identidad construida desde la innovación, el servicio y la cercanía con sus clientes.