Creado en 2022 ante la necesidad de contar con representación organizada para el sector, el Consejo Empresarial Restaurantero integró restaurantes y proveedores en una misma red. Ahora busca profesionalizar a sus empresas, construir una agenda sustentada en datos y fortalecer su capacidad de representación y gestión.
Lo que comenzó con 14 empresarios restauranteros reunidos ante la necesidad de contar con representación gremial se ha convertido en una organización que agrupa a 208 empresarios entre restaurantes, proveedores y empresas relacionadas con su cadena de suministros.
El Consejo Empresarial Restaurantero (CER) de Los Mochis nació formalmente en 2022. Su actual presidente, Mario Guadalupe Zazueta Félix, recuerda que anteriormente formó parte de CANIRAC y precisa que desconoce las razones por las cuales dejó de funcionar su delegación en Los Mochis.
Ante esa ausencia de representación, un grupo de restauranteros comenzó a reunirse desde 2021 y posteriormente decidió constituir una organización propia, sin pretender sustituir a la cámara existente.
El primer presidente fue José Leobardo Miranda Moreno, a quien correspondió trabajar para que autoridades y otros organismos identificaran al CER como interlocutor del sector. Posteriormente, con Luis Enrique González Lugo, se fortaleció la capacidad de gestión. Ahora, con Zazueta Félix al frente, la organización busca avanzar hacia una mayor profesionalización e interlocución institucional.
RESTAURANTES Y PROVEEDORES EN UNA MISMA RED
Una de las decisiones que amplió el alcance del CER fue dejar de concebirlo exclusivamente como una organización de propietarios de restaurantes.
Actualmente forman parte poco más de 150 restauranteros y casi 60 empresarios dedicados a proveeduría y cadena de suministros, hasta alcanzar los 208 integrantes.
“Eso hace una amalgama muy interesante, muy fuerte, que fortalece obviamente a la esencia, que son los restaurantes, pero también fortalece a la proveeduría”, explica Mario Zazueta.
El CER busca representar problemas comunes, participar en mesas de trabajo y mantener interlocución con las autoridades. Sin embargo, Zazueta establece una diferencia entre representar y sustituir al empresario: la organización puede obtener información, conocer procedimientos, acercar a sus integrantes con las dependencias y plantear problemas colectivos, pero no pretende realizar los trámites que corresponden a cada negocio.
CRECER PRIMERO; CONOCERSE CON DATOS, AHORA
El crecimiento de la membresía generó una nueva necesidad: conocer con precisión quiénes integran al organismo y cuáles son sus principales problemas.
Para ello se está aplicando un cuestionario entre los 208 empresarios. Al momento de la entrevista, más de 130 ya lo habían respondido.
El también abogado reconoce que todavía no cuentan con información suficiente para determinar cuántas micro, pequeñas o medianas empresas integran al CER o dimensionar con precisión otras características económicas de sus asociados.
La intención es utilizar el diagnóstico para identificar necesidades comunes y convertirlas en una agenda de trabajo sustentada en información, en lugar de hacerlo solamente a partir de percepciones.
“Lo que no reconozcamos no lo vamos a mejorar”, sostiene.
“NO TODAS LAS BATALLAS SON NUESTRAS”
Contar con información permitirá también decidir dónde concentrar los esfuerzos.
Zazueta Félix considera que una organización empresarial puede encontrar una cantidad prácticamente ilimitada de asuntos por atender, pero intentar resolverlos todos termina dispersando sus capacidades.
“No todas las batallas son nuestras”, plantea.
Su propuesta es concentrar simultáneamente al CER en cuatro o cinco objetivos prioritarios, e incluso reconoce que cinco pueden resultar demasiados. La lógica es seleccionar problemas donde la organización tenga posibilidades reales de intervenir y concentrar ahí tiempo, recursos y capacidad de gestión.
PROFESIONALIZAR A COLABORADORES Y EMPRESARIOS
La capacitación constituye otra línea permanente de trabajo.
Durante buena parte de 2026 se dirigió principalmente a colaboradores y responsables de diferentes áreas de los restaurantes, con temas relacionados con servicio al cliente, asuntos laborales, rentabilidad, liderazgo e inteligencia artificial.
Para los últimos meses del año, el CER pretende concentrar parte de la capacitación directamente en los propietarios de los negocios.
La organización mantiene además vinculación con universidades de Los Mochis para recibir estudiantes próximos a egresar y acercarlos a las empresas afiliadas. Participan jóvenes de Mercadotecnia, Negocios, Ingeniería de Software, Psicología, Enfermería, Medicina, Derecho, Ingeniería Industrial, gastronomía y otras disciplinas.
SIMPLIFICAR EL CUMPLIMIENTO
La relación con las autoridades ocupa otra parte de la agenda.
Zazueta considera que la actividad restaurantera se encuentra “sobrerregulada”, debido a la cantidad de disposiciones, trámites e inspecciones que pueden involucrar a Coepris, Protección Civil, autoridades laborales y municipales, entre otras.
Su planteamiento no es dejar de cumplir las obligaciones, sino buscar procesos más sencillos y evitar duplicidades cuando distintas autoridades revisan aspectos relacionados.
Por ello, entre los temas que el CER busca llevar a las mesas institucionales se encuentran la simplificación y digitalización de trámites, además de mantener vinculación con las secretarías de Economía y Turismo y otras dependencias relacionadas con la operación de los establecimientos.
DISTRIBUIR RESPONSABILIDADES PARA FORTALECER AL CER
El crecimiento también ha obligado a revisar la organización interna. Como parte de este proceso, el Consejo Directivo incorporó una Vicepresidencia de Planeación Estratégica, encargada de apoyar la organización interna del CER.
La Comisión Ejecutiva constituye la máxima autoridad. Originalmente estuvo integrada por 14 empresarios y posteriormente se incorporaron dos más; actualmente cuenta con 15 integrantes debido al fallecimiento de uno de ellos. El Consejo Directivo está conformado por 22 empresarios, incluido el presidente.
Mario Guadalupe Zazueta Félix explica que al inicio de su gestión llegó a dedicar alrededor de cinco horas diarias a las actividades del organismo. La experiencia lo llevó a impulsar una mayor distribución de responsabilidades.
Parte de la representación institucional se distribuye ahora entre seis vicepresidencias, cuyos responsables pueden acudir a reuniones y participar en nombre del CER dentro de los alcances previamente establecidos.
Para Zazueta Félix, el principal costo de participar en un organismo empresarial no necesariamente se mide en dinero: se mide en tiempo, porque cada hora dedicada al gremio se resta a la empresa, la familia o la vida personal.
INTEGRACIÓN, APRENDIZAJE Y RECONOCIMIENTO
El CER ha desarrollado también mecanismos para fortalecer las relaciones entre sus integrantes.
Uno es La Juntadita, encuentro mensual de convivencia en el que participan socios, parejas y familias. Otro es Noche de Perrones, donde un empresario comparte su trayectoria poniendo énfasis no solamente en sus éxitos, sino en los errores y fracasos de los que tuvo que aprender.
A ello se suma el Galardón CER, mediante el cual se reconoce anualmente a empresas, empresarios y empresarias en diferentes categorías.
Formar parte del organismo implica actualmente una cuota de 2 mil 390 pesos, de los cuales 890 se destinan a una póliza colectiva que cubre responsabilidad civil general y responsabilidad sobre los productos elaborados por los establecimientos. La cobertura sirve además para atender requerimientos relacionados con Protección Civil y permisos municipales.
DEL GREMIO A LA CIUDAD
La participación del CER comienza también a extenderse hacia proyectos relacionados con el entorno donde operan sus empresas.
Desde la Intercamaral de Los Mochis participa junto con Canaco en Distrito Cero, proyecto enfocado en el centro de la ciudad.
Zazueta identifica al Paseo del Ángel de Culiacán como una de las experiencias que han observado para comprender la importancia de delimitar territorialmente una intervención y evitar que un proyecto pretenda abarcar una zona tan extensa que dificulte su ejecución.
En pocos años, el CER pasó de 14 fundadores a una red de 208 empresarios. El siguiente desafío ya no consiste solamente en aumentar la membresía.
La apuesta es convertir ese crecimiento en información, profesionalización, representación y capacidad institucional: conocer mejor a sus integrantes, seleccionar los problemas en los que puede incidir y distribuir responsabilidades para que la fortaleza del organismo dependa cada vez más de su estructura y menos de una sola persona.

