El modelo gana terreno como vía de expansión para empresas sinaloenses, aunque especialistas advierten que el principal reto sigue siendo cultural y operativo
Crear una empresa y lograr que crezca más allá de la presencia directa de su fundador sigue siendo uno de los principales desafíos para muchos negocios en Sinaloa. En ese proceso, el modelo de franquicia comienza a ganar terreno como una alternativa de expansión, aunque su desarrollo todavía enfrenta resistencias relacionadas con la cultura empresarial y la organización interna de las compañías.
Carlos Manuel Clouthier Gastélum, consultor empresarial y desarrollador de franquicias, considera que el principal obstáculo no suele ser financiero ni técnico, sino mental.
“El empresario está acostumbrado a pensar que solamente él puede operar correctamente su negocio”, explica.
De la publicidad a las franquicias
Clouthier encabeza la firma Ker 3 Consultoría de Negocios y Franquicias, creada en 2010 a partir de la integración de empresas que previamente operaba en áreas de publicidad y consultoría.
Con experiencia como publicista, consultor y restaurantero, decidió especializarse en el desarrollo de franquicias tras identificar que muchas empresas locales buscaban crecer, pero carecían de estructura para hacerlo.
Actualmente, además del desarrollo de franquicias, la firma mantiene servicios de consultoría, marketing y registro de marca.
Crecer no siempre significa franquiciar
El especialista explica que las empresas suelen expandirse mediante dos rutas: sucursales propias o franquicias. Sin embargo, advierte que tener varias unidades no significa automáticamente estar listo para franquiciar.
“Cuando se revisan los procesos administrativos, muchas veces aparecen desórdenes que impiden transferir correctamente el modelo”, señala.
Por ello, considera que antes de pensar en franquicias las empresas deben consolidar operación, procesos y capacidad de réplica.
En términos generales, estima que una empresa debería tener al menos dos años operando y hasta tres sucursales antes de iniciar formalmente un proceso de franquiciamiento.
El miedo a compartir el conocimiento
Uno de los principales frenos al desarrollo de franquicias en Sinaloa ha sido el temor de los empresarios a compartir el “know-how” de sus negocios.
Clouthier recuerda que durante años encontró resistencia particularmente en el sector de alimentos, donde persiste la idea de que el éxito depende exclusivamente de recetas familiares o conocimientos reservados.
“¿Cómo voy a soltar mi receta?”, era una de las frases que escuchaba con frecuencia.
Ante ello, explica que muchas franquicias operan mediante “factores de anclaje”, donde ciertos procesos, recetas o insumos estratégicos permanecen centralizados y se suministran directamente a las unidades franquiciadas.
Esto permite mantener control de calidad sin exponer completamente los elementos más sensibles del negocio.
El impulso institucional al modelo
El desarrollo del modelo de franquicias en Sinaloa comenzó a acelerarse a partir de 2019, cuando el gobierno estatal impulsó programas para apoyar a empresas interesadas en crecer bajo este esquema.
Ese proceso derivó también en la creación de la Asociación de Franquicias de Sinaloa, lo que contribuyó a generar mayor confianza entre empresarios locales.
A partir de entonces comenzaron a surgir casos de éxito que ayudaron a modificar gradualmente la percepción empresarial sobre este modelo de expansión.
Actualmente, la Secretaría de Economía estatal tiene registradas 55 marcas de franquicias operando en la entidad, de las cuales 35 han sido desarrolladas por Ker 3.

Persisten confusiones sobre el concepto
A pesar del crecimiento, Clouthier advierte que todavía existe confusión entre empresarios que consideran que registrar una marca equivale automáticamente a tener una franquicia.
Aclara que una franquicia requiere mucho más que el uso de nombre o imagen: implica manuales operativos, sistemas de seguimiento, procesos de capacitación y capacidad de transferir el modelo de negocio a terceros.
En México, agrega, existen vacíos legales que contribuyen a esta confusión, ya que no hay mecanismos de regulación tan específicos como en otros países.
Alimentos dominan el mercado
Del total de franquicias desarrolladas por su firma, alrededor del 75 por ciento corresponde al sector de alimentos, mientras que el resto pertenece a otros giros comerciales y de servicios.
Además, cerca del 80 por ciento de estas marcas proviene de Culiacán, lo que refleja el peso que tiene la capital sinaloense en este segmento empresarial.
El tiempo para desarrollar una franquicia puede variar dependiendo del tamaño y complejidad del negocio. En promedio, el proceso puede ir de cuatro meses para empresas pequeñas hasta un año para modelos más complejos.
Una estrategia para expandirse y atraer inversión
Para Clouthier, el atractivo principal del modelo radica en que permite crecer mediante alianzas con nuevos inversionistas, facilitando la expansión de la marca hacia otras ciudades sin asumir completamente el costo operativo de cada nueva unidad.
Además, señala que existe un segmento creciente de personas interesadas en invertir, pero que buscan modelos ya estructurados y con menores niveles de incertidumbre.
En esos casos, el papel de las consultoras consiste en identificar el perfil del inversionista y vincularlo con el tipo de franquicia más adecuado.
Más que expansión, profesionalización
El crecimiento del modelo de franquicias en Sinaloa refleja también una transformación gradual en la forma de entender el desarrollo empresarial.
La discusión ya no se centra únicamente en abrir más negocios, sino en construir estructuras capaces de operar más allá de la presencia directa del fundador.
En ese proceso, el reto no es solo crecer, sino aprender a delegar, ordenar procesos y convertir un negocio local en un modelo replicable.

