Empresas sinaloenses encuentran en las franquicias una alternativa para expandirse hacia otros mercados mediante alianzas, inversión y transferencia de conocimiento
Cuando los mercados locales se estancan, se vuelven más competitivos o enfrentan periodos de incertidumbre económica, muchas empresas comienzan a buscar nuevas formas de crecer sin depender exclusivamente de recursos propios. Una de las rutas que más se ha fortalecido en México durante las últimas décadas es el modelo de franquicia, esquema que permite expandir una marca mediante inversionistas externos que operan nuevas unidades bajo procesos previamente desarrollados.
Jesús García, consultor empresarial, desarrollador de franquicias y presidente de la Asociación de Franquicias de Sinaloa (AFRASIN), considera que este modelo representa una de las herramientas más viables para que las empresas sinaloenses logren crecer dentro y fuera del estado.
La experiencia la conoce desde hace décadas. Fue desarrollador de la franquicia “Guía Azul”, proyecto que logró expandirse a 13 ciudades del país y que posteriormente vendió a finales de 2009.
Esa experiencia marcó su visión empresarial.
“Yo ya no pienso en un modelo de negocio sin pensar cómo lo voy a franquiciar”, resume.
Tras vender aquella franquicia, fue invitado a trabajar con consultores especializados en la Ciudad de México, pero decidió regresar a Culiacán y desarrollar una metodología propia orientada a ayudar a empresarios locales a convertir sus negocios en franquicias.
Así surgió el modelo denominado “8 eslabones”, diseñado para involucrar directamente a los dueños de las empresas en el desarrollo de sus propias franquicias.
La idea, explica, era evitar modelos superficiales donde consultores externos estructuraban franquicias y posteriormente desaparecían sin acompañar realmente a las empresas.
“Muchas se desarrollaban, pero no comercializaban. Se quedaban atoradas”, recuerda.
El surgimiento de AFRASIN
La Asociación de Franquicias de Sinaloa nació a partir de conversaciones impulsadas desde la Secretaría de Economía estatal hace aproximadamente una década, cuando diversos consultores comenzaron a trabajar conjuntamente para fortalecer el ecosistema de franquicias sinaloenses.
En aquel momento, el concepto todavía se veía lejano para muchos empresarios.
“No era una ola en la que hubiera que subirse. Ni siquiera estábamos armando la ola todavía”, comenta Jesús García.
Con el tiempo comenzaron a consolidarse nuevos modelos empresariales locales y hoy el panorama es distinto.
Actualmente existen alrededor de 38 marcas desarrolladas en Sinaloa bajo esquema de franquicia, de las cuales 22 forman parte de AFRASIN. En conjunto representan más de 115 unidades de negocio y alrededor de 800 empleos directos.
Algunas marcas sinaloenses incluso ya tienen presencia internacional.
Entre los casos mencionados destacan empresas como La Chime, dedicada al giro de bebidas, así como franquicias del sector SPA y conceptos gastronómicos como Las Quesabirrias del Compadre, que en poco tiempo logró expandirse con más de 20 unidades fuera de Culiacán.
La lógica de crecer con terceros
Para Jesús García, la esencia de una franquicia consiste en transferir experiencia y conocimiento acumulado a otra persona interesada en invertir en un negocio ya probado.
“Alguien ya vivió la curva de aprendizaje y te ayuda a evitar muchos errores”, explica.
Ese conocimiento incluye procesos operativos, estrategias comerciales, identidad de marca, estructura de costos y formas de venta. A cambio, quien adquiere la franquicia invierte recursos para abrir una nueva unidad y paga regalías por el uso de la marca y del know how.
La ventaja, sostiene, es que el crecimiento ya no depende únicamente del capital propio del empresario original.
“Crecer solo siempre te lleva más tiempo que crecer con ayuda de terceros”, afirma.
En muchos casos, añade, el modelo permite expandirse hacia otros mercados aun cuando las condiciones económicas locales sean complejas.
“Si aquí las cosas están difíciles, entonces hay que buscar otros mercados”, señala.
La evolución de las franquicias mexicanas
Aunque durante muchos años las franquicias más conocidas en México provenían de Estados Unidos, actualmente el mercado nacional vive una transformación importante.
Jesús García explica que hoy existen más de mil 500 modelos de franquicias desarrollados en México, los cuales representan alrededor del 75 por ciento de las franquicias que operan en el país.
La legislación mexicana reconoció formalmente la figura de franquicia apenas en 1994 dentro de la Ley de Propiedad Industrial, lo que significa que el ecosistema todavía se encuentra en consolidación.
Aun así, considera que actualmente México vive apenas el inicio de una etapa de crecimiento mucho más acelerada.
“Hoy sí veo la ola”, sostiene.
Sinaloa busca posicionarse
Uno de los pasos más relevantes para AFRASIN fue lograr un convenio de doble afiliación con la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF), considerado un acuerdo inédito en el país.
Mediante ese convenio, los asociados sinaloenses pueden acceder simultáneamente a beneficios nacionales y representación local.
La relación también ha permitido que Sinaloa participe en exposiciones nacionales e internacionales relacionadas con franquicias y expansión empresarial.
Jesús García reconoce que todavía falta mayor articulación institucional y más políticas públicas orientadas a fortalecer el sector, pero considera que el ecosistema empresarial sinaloense ha comenzado a madurar.
Actualmente, consultores y desarrolladores sinaloenses ya trabajan proyectos empresariales en entidades como Sonora, Baja California, San Luis Potosí, Michoacán y Guerrero.
“La gente nos ha dado confianza porque somos muy directos. Les decimos lo que funciona y también lo que no quieren oír”, comenta.
El futuro de AFRASIN
Después de varios años encabezando la organización, Jesús García considera que AFRASIN debe evolucionar hacia una nueva etapa donde los propios franquiciantes tomen la conducción de la asociación y no solamente los consultores especializados.
La intención es consolidar un ecosistema empresarial donde las marcas sinaloenses puedan crecer mediante inversión compartida, expansión regional y nuevos mercados.
A su juicio, el momento económico obliga a las empresas a ser más creativas y buscar nuevas formas de desarrollo.
“No todo tiene que quedarse aquí. Hay que abrirse a nuevos mercados”, concluye.
Para quienes buscan crecer sin depender exclusivamente de recursos propios, el modelo de franquicia aparece cada vez más como una herramienta de expansión empresarial capaz de conectar inversión, experiencia y desarrollo regional.

