Sinaloa Productivo y Resiliente

Escuchar a los clientes, la clave que llevó a SIASA y Navoka a diversificar sus servicios

Luis Enrique Bolaño Amador dejó de emplearse como ingeniero agrónomo para emprender en el sector agrícola; las necesidades expresadas por sus propios clientes lo llevaron primero a complementar la asesoría con la comercialización de insumos y, posteriormente, a formalizar una empresa de control de plagas que ahora busca crecer en Culiacán.

Escuchar a los clientes ha marcado buena parte de las decisiones empresariales de Luis Enrique Bolaño Amador. Primero lo llevó a combinar sus servicios de asesoría agronómica con la comercialización de fertilizantes, plaguicidas, insecticidas y otros insumos; años después, las necesidades que observaba entre esos mismos clientes abrieron la posibilidad de desarrollar otra actividad: el control de plagas.

Su trayectoria empresarial comenzó después de trabajar como administrador de empresas agrícolas. Como ingeniero agrónomo, decidió abandonar esa actividad para dedicarse a ofrecer servicios de consultoría, pero pronto enfrentó una característica propia del sector: la estacionalidad.

Había periodos del año en los que disminuía el trabajo y trasladarse temporalmente a otros estados para buscar oportunidades no resultaba una alternativa conveniente.

En ese contexto surgió la posibilidad de emprender.

Un amigo que había perdido su empleo se convirtió en su socio y juntos decidieron desarrollar un negocio que combinara la asesoría agronómica con la venta de agroquímicos, fertilizantes y semillas.

Así nació en 2008 SIASA, Soluciones Inteligentes para el Agro Sociedad Anónima.

Luis Enrique reconoce que inicialmente tenía dudas sobre la viabilidad del proyecto. Sin embargo, durante el primer semestre comenzaron a observar resultados y las recomendaciones de los propios clientes les permitieron ampliar gradualmente su mercado.

De la asesoría a la comercialización de insumos

El conocimiento técnico de Luis Enrique le permitía asesorar a productores sobre las necesidades de sus cultivos, pero la relación cotidiana con ellos comenzó a revelar otras demandas.

Los agricultores no sólo requerían orientación. También necesitaban fertilizantes, fungicidas, insecticidas, semillas y otros productos necesarios para desarrollar su actividad.

SIASA comenzó entonces a comercializar estos insumos de manera paralela a los servicios profesionales que ya ofrecía.

La empresa fue construyendo así un modelo en el que la venta de productos se complementa con asesoría y capacitación para utilizarlos adecuadamente.

A 18 años de haber iniciado operaciones, Luis Enrique considera que una de las capacidades que le ha permitido permanecer en un mercado sujeto a constantes cambios ha sido mantener inventarios flexibles y responder a los vaivenes de la actividad agrícola.

En esa permanencia reconoce también el respaldo de colaboradores, proveedores y clientes, relaciones que considera fundamentales para sostener la operación.

Una cultura empresarial basada en las personas

Dentro de SIASA, otro de los principios que Luis Enrique ha buscado incorporar es el respeto a trabajadores y clientes.

Esta visión, señala, forma parte de una cultura empresarial orientada también hacia la mejora continua y le permitió recibir durante varios años consecutivos el distintivo de Empresa Comprometida con los Derechos Humanos, otorgado por la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Sinaloa a organizaciones que desarrollan buenas prácticas en esta materia.

Para Luis Enrique, esta forma de relacionarse con las personas también responde a una convicción que ha desarrollado durante su trayectoria empresarial: procurar que el producto o servicio genere un beneficio real para quien lo recibe.

Esa filosofía, sostiene, le ha permitido mantener relaciones y encontrar puertas abiertas a lo largo de los años.

La estacionalidad abrió una nueva oportunidad

Con el paso del tiempo, una combinación entre las necesidades de sus clientes y la propia estacionalidad del sector agrícola llevó a Luis Enrique hacia una segunda actividad empresarial.

El ciclo agrícola de mayor actividad se concentra entre septiembre y mayo. Al concluir ese periodo surgía nuevamente la pregunta que había enfrentado desde sus años como consultor: qué hacer durante los meses de menor movimiento.

La respuesta apareció precisamente en esos meses.

La temporada de lluvias incrementa la presencia de insectos y, con ello, los problemas relacionados con diferentes tipos de plagas.

Luis Enrique ya realizaba algunos trabajos de control de manera esporádica, pero comenzó a detectar una demanda que podía convertirse en una nueva línea de negocio.

En 2016 decidió darle mayor formalidad y atención a esta actividad y desarrolló Navoka, especializada en servicios de control de plagas.

La decisión permitió, además, complementar dos actividades cuyos ciclos podían responder a temporalidades distintas: mientras disminuía parte del movimiento agrícola, aumentaba la incidencia de insectos relacionada con las lluvias y las temperaturas.

De los empaques agrícolas a restaurantes, hoteles y viviendas

Navoka comenzó vinculada con las necesidades que Luis Enrique identificaba en su entorno empresarial, pero el mercado potencial resultó considerablemente más amplio.

Los servicios se extendieron a restaurantes, hoteles, comercios, hospitales, fábricas, empaques, bodegas y otros establecimientos que requieren mantener programas de control de plagas.

A ellos se suma el sector habitacional, que actualmente representa una parte relevante de los servicios de la empresa.

Luis Enrique observa que uno de los principales retos es evitar que personas y organizaciones normalicen la presencia de insectos simplemente porque corresponde a determinada temporada del año.

La atención, explica, debe comenzar con una revisión de las condiciones del inmueble para identificar el problema y definir las medidas necesarias.

El servicio no termina necesariamente con la aplicación de productos. Navoka también ofrece recomendaciones para reducir las condiciones que favorecen el regreso de las plagas e incluso puede orientar al personal de las empresas que realizan internamente algunas acciones de control.

Formalizar una actividad especializada

La decisión de convertir una actividad ocasional en una empresa implicó también cumplir con los requerimientos necesarios para operar formalmente.

Luis Enrique señala que Navoka cuenta con registro y licencia respaldada por la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios de Sinaloa, condición que le permite acreditar formalmente los servicios que realiza.

Para él, la calidad se sostiene en varios elementos: los productos utilizados, la responsabilidad sobre los trabajos realizados y las garantías ofrecidas a los clientes.

También mantiene una participación directa en la operación y supervisión de los servicios, buscando asegurarse de que exista un manejo adecuado de los productos y que el trabajo responda a las necesidades detectadas.

La confianza generada con los propios clientes, considera, se ha convertido en una de las principales formas de respaldar y recomendar el servicio.

De Navolato hacia un mercado más grande

Navolato ha sido el principal centro de operaciones de SIASA y Navoka, pero el mercado de control de plagas llevó gradualmente a Luis Enrique a dirigir la mirada hacia Culiacán.

La capital del estado representa una plaza considerablemente más grande y con mayores posibilidades de crecimiento, aunque también con una competencia más intensa.

Su apuesta está concentrada en la calidad del trabajo, los productos utilizados, las garantías y el compromiso asumido con cada cliente.

Con una mayor presencia en Culiacán, Luis Enrique considera que Navoka podría duplicar e incluso triplicar el volumen de servicios que actualmente realiza, aprovechando la dimensión del mercado empresarial y habitacional de la ciudad.

La expansión representa así un nuevo reto para una empresa que comenzó atendiendo necesidades detectadas alrededor de la actividad agrícola y que gradualmente encontró posibilidades en otros sectores.

Aprender a ser empresario

El tránsito de ingeniero agrónomo a empresario también obligó a Luis Enrique a desarrollar conocimientos que no formaban parte de su formación profesional.

Emprender significó enfrentarse a temas contables, fiscales, laborales y jurídicos que desconocía cuando decidió iniciar su primera empresa.

«Fácil no es», reconoce al hablar de su experiencia.

La incertidumbre, las obligaciones fiscales, las necesidades de los trabajadores y el cumplimiento de diferentes disposiciones forman parte de una realidad que fue aprendiendo conforme desarrollaba sus negocios.

Su principal aprendizaje después de 18 años con SIASA y una década desarrollando servicios de control de plagas es aparentemente sencillo: hacer bien las cosas y procurar que la relación empresarial también genere beneficios para los demás.

Dos empresas nacidas de observar necesidades

SIASA y Navoka participan en actividades diferentes, pero comparten un mismo origen: observar lo que ocurre alrededor del cliente y convertir una necesidad en una oportunidad empresarial.

SIASA evolucionó cuando Luis Enrique comprendió que los productores que recibían asesoría también necesitaban acceder a los insumos para desarrollar sus cultivos. Navoka tomó forma cuando detectó que el control de plagas podía atender una demanda recurrente y, al mismo tiempo, complementar los periodos de menor actividad agrícola.

En ambos casos, la diversificación no surgió de abandonar la especialidad original de Luis Enrique como ingeniero agrónomo, sino de ampliar sus posibilidades de aplicación.

Ahora, la incursión de Navoka en el mercado de Culiacán representa una nueva etapa: trasladar a una plaza más amplia y competida una experiencia empresarial que comenzó en Navolato.

A 18 años de haber fundado SIASA y una década después de formalizar su incursión en el control de plagas, la trayectoria de Luis Enrique Bolaño Amador mantiene un mismo hilo conductor: escuchar qué necesita el cliente, adaptarse a los cambios del mercado y encontrar, a partir de esas necesidades, nuevas posibilidades para permanecer y crecer.