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El Arrendado apuesta por crecer y proyecta convertirse en franquicia

A dos años de su apertura, el restaurante amplió su horario de atención, fortalece su operación y busca llevar su concepto a otras ciudades del país

Mientras muchas empresas operan con cautela ante el entorno económico que vive Culiacán, el restaurante El Arrendado decidió apostar por el crecimiento.

Apenas dos años después de abrir sus puertas en el corredor gastronómico Paseo del Ángel, el negocio amplió su horario de atención, fortaleció su estructura operativa y comenzó a trabajar con la mirada puesta en un siguiente objetivo: evolucionar hacia un modelo de franquicia.

Su propietario, Hugo Eduardo García Díaz, abogado de profesión y empresario restaurantero por decisión propia, reconoce que la decisión implica asumir riesgos, pero considera que los momentos difíciles también exigen sostenerse, ordenar mejor la operación y buscar nuevas oportunidades.

La primera de esas apuestas fue duplicar prácticamente su horario de operación. Durante sus primeros años, El Arrendado abrió exclusivamente para desayunos, de las siete de la mañana a la una y media de la tarde. Ahora el servicio se extiende hasta las ocho de la noche para incorporar una oferta de comidas basada en platillos regionales.

En los desayunos predominan especialidades como machaca, chilorio, chicharrón, huevos al gusto, chilaquiles, birria y cortes de carne. Para el horario vespertino se incorporaron propuestas como gorditas tostadas, tortas ahogadas, tortas de carne asada, enchiladas del suelo y otras preparaciones que forman parte de la gastronomía popular de la región.

La apuesta mantiene una característica que Hugo considera fundamental: trabajar con ingredientes de calidad y privilegiar productos locales.

Ubicado en una de las zonas gastronómicas más dinámicas del Centro Histórico de Culiacán, El Arrendado ha buscado posicionarse como una alternativa de comida regional accesible, donde el consumo promedio ronda los 250 pesos por persona.

Del gusto por la comida al aprendizaje empresarial

Como ocurre con muchos emprendedores, la idea de abrir un restaurante nació inicialmente del deseo de tener un negocio propio y del gusto personal por la buena comida.

Hugo Eduardo recuerda que durante años disfrutó visitar restaurantes en Culiacán y en otras ciudades del país, probar nuevos conceptos y observar experiencias gastronómicas distintas. Esa inquietud, sumada a una etapa de transición laboral, lo llevó a emprender.

Sin experiencia previa en la industria restaurantera, pensó que bastaría con abrir las puertas, contratar personal y comenzar a atender clientes.

La realidad fue distinta.

La operación diaria le permitió descubrir la complejidad que existe detrás de cada platillo servido. Costos de insumos, gas, energía eléctrica, agua, nómina, desperdicios, gramajes, producción y administración forman parte de una ecuación que debe revisarse permanentemente para garantizar la viabilidad del negocio.

“Uno aprende que no nada más es hacer un plato”, reconoce.

A pesar de las dificultades propias de cualquier emprendimiento, el empresario considera que la experiencia le ha permitido desarrollar nuevas capacidades administrativas y operativas.

Calidad, equipo y servicio

Para Hugo Eduardo, la diferencia de El Arrendado está en la calidad de los ingredientes.

El restaurante trabaja con proveedores locales de Culiacán para carne, frutas, verduras y otros insumos. La intención es que los platillos mantengan sabor, frescura y una identidad regional reconocible.

También considera que el trato al cliente debe construirse desde el trato interno al equipo de trabajo.

Actualmente el restaurante genera alrededor de 20 empleos directos y cuenta con personal distribuido entre cocina, comedor, atención y operación general.

El manejo del talento humano ha sido uno de los mayores retos. Al inicio hubo rotación, pero con el tiempo se logró consolidar un equipo más estable, con trabajadores que ya tienen alrededor de un año dentro del negocio.

Hugo explica que la organización interna ha sido fundamental. Mantener jerarquías, responsabilidades definidas y encargados por área le ha permitido operar mejor y resolver problemas sin que todo dependa directamente del propietario.

Un restaurante que puede funcionar sin el dueño

Uno de los logros que más valora Hugo Eduardo es haber construido un equipo capaz de sostener la operación aun cuando él tuvo que ausentarse temporalmente de la ciudad por motivos laborales.

El restaurante siguió funcionando.

Para el propietario, esa experiencia mostró que el negocio podía avanzar hacia una etapa más organizada, donde la operación diaria no dependiera exclusivamente de su presencia.

Ese aprendizaje resulta importante para su siguiente objetivo: desarrollar el concepto con posibilidades de crecer fuera de Culiacán.

Paseo del Ángel y visión de expansión

El Arrendado abrió sus puertas en abril de 2024 dentro del corredor gastronómico Paseo del Ángel, una zona que durante años llamó la atención de Hugo como cliente frecuente de distintos restaurantes establecidos en el sector.

El lugar le resultaba atractivo por su historia gastronómica, su ubicación en el Centro Histórico y el ambiente que durante años caracterizó al corredor.

Con capacidad cercana a los cien comensales, el establecimiento cuenta con área principal de mesas, terraza y un salón privado para reuniones, comidas de grupo, ruedas de prensa, encuentros empresariales y eventos familiares.

Ese espacio privado ya es utilizado por organismos empresariales y de profesionistas y ahora el restaurante busca promoverlo con mayor fuerza para atraer nuevos grupos y clientes.

La experiencia acumulada durante estos dos años ha llevado a su propietario a plantearse una meta más ambiciosa: desarrollar El Arrendado bajo un esquema de franquicia.

La intención es consolidar primero la operación local y posteriormente explorar mercados donde la gastronomía sinaloense mantiene buena aceptación.

Mazatlán aparece entre los destinos naturales para una siguiente etapa, aunque Hugo también observa oportunidades en ciudades del norte del país como Monterrey y plazas de Coahuila, donde considera que la comida sinaloense puede tener amplio potencial.

Crecer pese a la competencia y al entorno

El contexto no ha sido sencillo.

Hugo Eduardo reconoce que Culiacán atraviesa una etapa complicada, con menor movilidad, cautela en el consumo y familias que cuidan más sus gastos.

Además, la competencia se ha intensificado. Restaurantes que antes operaban principalmente por la noche comenzaron a ofrecer desayunos, lo que amplió el número de jugadores en un mercado donde cada cliente cuenta.

Aun así, El Arrendado decidió no detenerse.

La ampliación de horario representa una forma de aprovechar mejor la infraestructura instalada, diversificar ingresos y atender nuevos momentos de consumo.

Hugo reconoce que sus precios podrían ser más altos por la calidad de los insumos que utiliza, pero ha preferido mantenerlos razonables por la situación económica que enfrentan muchas familias.

Un concepto con identidad propia

El nombre del restaurante refleja parte de la historia personal de su fundador.

Hugo Eduardo proviene de una familia ganadera y mantiene un fuerte vínculo con los caballos, una de sus grandes pasiones.

En el mundo ecuestre, un caballo arrendado es aquel que ya fue trabajado, que responde a la rienda y está listo para ser montado.

De ahí nació el nombre El Arrendado.

La temática también se refleja en la decoración del restaurante, donde predominan pinturas de caballos, sillas de montar, sombreros y elementos asociados con la vida de rancho.

Incluso algunos de los caballos representados en las imágenes del restaurante forman parte de la historia personal de Hugo.

A dos años de distancia de aquella apertura, la apuesta ya no es solamente mantener abierto el negocio.

La meta es crecer, fortalecer la operación y demostrar que incluso en escenarios complejos existen empresas que continúan invirtiendo, generando empleo y construyendo nuevas oportunidades de desarrollo.

El Arrendado todavía está en proceso de maduración, pero su ruta ya muestra una decisión empresarial relevante: pasar del entusiasmo inicial a una operación más estructurada, con identidad propia, equipo de trabajo y visión de expansión.