La plataforma creada por Gina Patrón Camacho evolucionó de una guía impresa a una aplicación que concentra rutas, recorridos y opciones para trasladarse en transporte público. Después de casi una década de aprendizaje, su siguiente reto es conectar nuevamente los camiones en tiempo real y llevar el modelo a más ciudades.
No saber qué camión tomar, por dónde pasa, dónde transbordar o cuánto tiempo habrá que esperar fue el problema que llevó a Gina Patrón Camacho a desarrollar Enrútate, una plataforma digital que busca facilitar el uso del transporte urbano.
La aplicación concentra información de rutas, recorridos, horarios aproximados y principales paradas. También permite indicar un origen y destino para encontrar opciones de traslado y, cuando sea necesario, realizar transbordos.
El proyecto tiene alrededor de una década y recientemente entró en una nueva etapa, con la actualización de la interfaz y un nuevo mapeo de las rutas para ofrecer información más cercana a las condiciones actuales de la ciudad.
DE FRANCIA A LAS CALLES DE CULIACÁN
Ingeniera industrial de formación, Gina identificó la necesidad después de realizar un intercambio en Francia.
Allá observó que los usuarios disponían de páginas de internet, aplicaciones, mapas impresos e información en las paradas que les permitían planear sus desplazamientos y conocer incluso cuánto faltaba para que llegara el transporte.
En Culiacán encontró una realidad distinta: quien desconocía el sistema tenía que preguntar qué ruta utilizar porque no existía información suficientemente accesible, impresa o digital, para planear el recorrido.
La respuesta comenzó con una guía impresa de 15 rutas, financiada inicialmente con apoyo familiar y cuyo primer tiraje contó con patrocinio de Coppel mediante publicidad.
Sólo hubo una edición. Gina identificó que las rutas y la propia ciudad cambian constantemente y que actualizar información digital resultaba más sencillo y permitía pensar en llevar el proyecto más allá de Culiacán.
DEL PAPEL A UNA PLATAFORMA DIGITAL
La primera versión de la aplicación era básicamente un catálogo: el usuario seleccionaba una ruta y observaba su recorrido en un mapa.
Posteriormente se incorporaron búsquedas por origen y destino, opciones de transbordo y finalmente la posibilidad de conectarse a los GPS de los camiones para conocer su ubicación en tiempo real.
En una de sus etapas, Enrútate llegó a tener casi 35 rutas conectadas, e incluso incorporó unidades de Monterrey.
La evolución perdió impulso durante la pandemia de COVID, cuando disminuyó considerablemente la movilidad. Sin embargo, en ese periodo se desarrolló junto con la ruta Buenos Aires-Centro el proyecto Bus Seguro, que comunicaba a los usuarios que las unidades tenían GPS y aplicaban medidas sanitarias como uso de cubrebocas y disponibilidad de gel antibacterial.



UNA TECNOLOGÍA QUE ENCONTRÓ OTRO MERCADO
Uno de los principales desafíos ha sido encontrar un modelo que permita financiar permanentemente Enrútate.
Se probaron diferentes alternativas: cobrar a transportistas, buscar participación gubernamental y obtener ingresos mediante publicidad. Esta última opción planteaba un dilema: para atraer anunciantes se necesitaban usuarios y, para atraer usuarios, era necesario continuar invirtiendo en la plataforma.
La tecnología desarrollada permitió encontrar otra alternativa: una versión destinada al transporte de personal.
En este modelo, las empresas operadoras pagan una licencia para consultar rutas, ubicación de las unidades en tiempo real, paradas, registros de abordaje y reportes de aforo. Los ingresos obtenidos ayudan actualmente a financiar Enrútate.
La adaptación permitió que una tecnología desarrollada para resolver un problema del transporte urbano encontrara un segundo mercado capaz de contribuir al sostenimiento del proyecto.
ENRÚTATE VUELVE A TOMAR RUTA
Después de aproximadamente dos años sin promover activamente la aplicación, Gina decidió volver a apostar por ella.
En los primeros días posteriores al relanzamiento se registró un incremento de alrededor de 2 mil 500 usuarios, una primera señal del interés que puede generar la nueva versión.
En Culiacán están incorporadas alrededor de 52 a 54 rutas, cuyos recorridos fueron nuevamente verificados. Para actualizar la información, tres personas abordaron las unidades, realizaron los trayectos y registraron recorridos y paradas antes de incorporarlos a la plataforma.
La aplicación consume pocos datos y puede precargar información para determinadas consultas. También cuenta con un chat que permite preguntar cómo llegar a un lugar y recibir opciones sobre dónde caminar, qué ruta tomar, dónde descender y, cuando sea necesario, dónde realizar un transbordo.
El propósito es escalar hacia otras ciudades. Mazatlán aparece como el siguiente destino, pero antes deberán mapearse y verificarse nuevamente sus rutas para evitar ofrecer información desactualizada.
EL RETO: SABER DÓNDE VIENE EL CAMIÓN
Para Gina, uno de los mayores valores que todavía puede agregar Enrútate es recuperar la conexión en tiempo real con los camiones.
Eso permitiría que una persona no solamente conozca qué ruta utilizar, sino también dónde se encuentra la unidad y cuánto podría tener que esperar.
La tecnología ya existe. El desafío está en conseguir que los transportistas autoricen la conexión con sus GPS.
Algunos temen que compartir la ubicación permita que sean monitoreados o que otros transportistas conozcan dónde se encuentran sus unidades y utilicen esa información para disputar pasaje.
Enrútate plantea lo contrario: proporcionar esa información puede generar mayor confianza entre los usuarios y facilitar que más personas utilicen el transporte público.
PERSISTIR PORQUE EL PROBLEMA SIGUE AHÍ
Después de años de inversión, cambios tecnológicos, pandemia y diferentes intentos por encontrar un modelo rentable, Gina reconoce que hubo momentos en los que consideró dejar de invertir en el proyecto.
Pero decidió continuar.
“Me gusta estar resolviendo una necesidad del usuario”, explica. Saber que alguien encontró cómo llegar a su destino mediante la aplicación es parte de lo que la mantiene trabajando en ella.
Enrútate todavía enfrenta el desafío de crecer, generar suficientes usuarios, atraer anunciantes y conectar las unidades en tiempo real. Pero su recorrido muestra también una capacidad empresarial que ha permitido mantener vivo el proyecto durante casi una década: adaptar la tecnología, probar diferentes modelos y seguir buscando una solución para un problema que continúa vigente: reducir la incertidumbre de quienes dependen todos los días del transporte urbano.





