La mayoría de las empresas sinaloenses son micro y enfrentan dificultades para crecer. ADECEM plantea que organizarse, conocer mejor su realidad y construir agendas comunes puede ayudarles a resolver problemas que difícilmente superarán de manera individual.
Uno de los principales retos de las micro y pequeñas empresas de Sinaloa es dejar de enfrentar individualmente problemas que comparten con cientos o miles de negocios similares, aseguró Julio César Silvas Inzunza, presidente de la Alianza para el Desarrollo y Competitividad de las Empresas (ADECEM).
Para avanzar, sostiene, se necesitan tres elementos relacionados entre sí: datos para conocer la realidad empresarial, gremios capaces de organizarse y una agenda común que convierta esa información en acciones concretas.
“A Sinaloa le falta agenda, desde el punto de vista empresarial, una agenda que le permita al empresario ser más productivo, competir y poder desarrollarse”, señaló.
100 MIL MICROEMPRESAS Y ALREDEDOR DE 8 MIL PYMES
De acuerdo con el análisis presentado por ADECEM, en Sinaloa existe un universo de alrededor de 100 mil microempresas, cuyos ingresos se encuentran en un umbral de hasta 2 millones de pesos anuales. A ellas se suman aproximadamente 8 mil establecimientos pequeños y medianos.
Silvas Inzunza considera que uno de los desafíos consiste precisamente en entender qué capacidades necesitan desarrollar esas empresas para crecer.
El problema, ejemplificó, no es que en Sinaloa falte comercio. Existe una gran cantidad de establecimientos comerciales. La pregunta es cuántos logran fortalecerse y transitar hacia empresas de mayor tamaño.
HACER GREMIO PARA DEJAR DE COMPETIR SÓLO POR PRECIO
Para el presidente de ADECEM, una de las capacidades que necesitan desarrollar las empresas es la organización.
“Hacer gremio nos va a permitir muchas cosas”, afirmó al señalar que una de ellas es superar lo que denomina competencia ruinosa, cuando negocios de una misma actividad concentran prácticamente toda su estrategia competitiva en reducir precios.
“Cliente que pierdes por precio, lo recuperas por calidad, pero el que pierdes por calidad no vuelve nunca”.
Silvas Inzunza advirtió que competir exclusivamente mediante precio puede terminar descapitalizando a las empresas y reduciendo su capacidad para mantener empleos, pagar impuestos, producir y generar riqueza.
Hacer gremio no significa dejar de competir. Implica identificar problemas compartidos y construir condiciones que permitan competir también mediante calidad, servicio y mejores capacidades empresariales.
DOS EXPERIENCIAS DE ORGANIZACIÓN
Como ejemplo recordó la experiencia de los estacionamientos de Culiacán.
A principios de la década de los noventa existía una fuerte competencia mediante precios y hacia 1993-1994 llegaron a ofrecerse espacios a alrededor de tres pesos por hora.
La organización del sector permitió posteriormente avanzar hacia mejores condiciones de infraestructura y servicio, modificando la dinámica bajo la cual competían.
Una experiencia semejante ocurrió durante la pandemia de COVID con personas y empresas relacionadas con la organización de eventos.
Las restricciones sanitarias prácticamente paralizaron su actividad. Ante un problema común, se organizaron y desarrollaron protocolos que permitieron recuperar gradualmente la realización de eventos.
“Entonces, la única forma de que estas 100 mil unidades económicas de Sinaloa que no superan los 2 millones de ingresos avancen es haciendo gremio. Y para eso no hay una ley, no hay nada que los obligue. Sólo existe la necesidad de salir adelante, de avanzar”, expresó.
DATOS PARA CONSTRUIR UNA AGENDA
Pero para hacer gremio se necesita información.
Silvas Inzunza considera que las empresas deben conocer cuántos establecimientos realizan la misma actividad, dónde se encuentran y cuáles enfrentan problemas semejantes.
Los datos dejan entonces de ser solamente estadísticas: permiten identificar empresas, reconocer problemas comunes y construir una agenda de trabajo.
ADECEM ha trasladado este planteamiento al diálogo directo. Durante este año ha realizado reuniones y entrevistas con más de 100 empresas de Culiacán para identificar las problemáticas que enfrentan y conocer las respuestas que están desarrollando.
Paralelamente, Silvas Inzunza ha sostenido encuentros con presidentes de las diferentes Cámaras Empresariales y organizaciones del sector privado en los diferentes municipios de Sinaloa.
El propósito es encontrar puntos de coincidencia y construir, en la medida de lo posible, una agenda común para fortalecer a las empresas sinaloenses.
“Ninguna organización tiene por sí sola la capacidad de atender los problemas; tenemos que hacer equipo”, sostuvo.
UNA AGENDA QUE TENGA CONTINUIDAD
Otro desafío es evitar que el conocimiento y las experiencias acumuladas se pierdan con los cambios de dirigencias empresariales y administraciones públicas.
Silvas Inzunza considera que Sinaloa no siempre ha logrado capitalizar ese aprendizaje, por lo que una agenda común también puede ayudar a dar continuidad a problemas y líneas de trabajo que permanecen independientemente de quién encabece una organización.
La propuesta de ADECEM parte así de una secuencia: los datos permiten conocer la realidad; el gremio organiza a quienes comparten los problemas; y la agenda convierte ambos elementos en acciones para tratar de resolverlos.
“Hoy más que nunca lo que le falta a Sinaloa son gremio y datos que te permitan avanzar hacia solucionar problemas”, remarcó Silvas Inzunza.
