Sinaloa Productivo y Resiliente

Chilimoy: la industria culichi que convirtió distribución en producción y apunta a Estados Unidos

Tras adquirir una pequeña fábrica artesanal a finales de los años noventa, la familia Castillo transformó su conocimiento comercial en una operación industrial que hoy cubre el noroeste de México, genera más de 60 empleos y prepara una expansión productiva para consolidar su presencia en el mercado estadounidense.

Antes de fabricar chamoy, la familia Castillo ya conocía el mercado. Su actividad estaba en la distribución: rutas, clientes, ventas, inventarios y marcas que llegaban a comercios de Sinaloa y Baja California. Esa experiencia comercial fue la base para tomar una decisión que cambió el rumbo del negocio familiar: adquirir una pequeña fábrica artesanal de productos a base de fruta y chile.

La marca Chilimoy había surgido como una microempresa familiar de Culiacán. Su producción comenzó en una cocina, pasó a una cochera y después a una pequeña bodega. El producto encontró aceptación y Castillo Distribuidores se convirtió en uno de sus clientes; sin embargo, la empresa original enfrentó dificultades para avanzar de una producción casera hacia una operación semiindustrial.

A finales de 1999, la familia Castillo adquirió la fábrica, la marca y la operación. El primero de enero de 2000 asumió formalmente la producción. La decisión implicó mucho más que comprar una empresa: significó aprender a administrar una planta de alimentos.

Sergio Castillo Montalvo, director ejecutivo de Industrias Chilimoy, recuerda que el proceso comenzó revisando qué había, cómo se fabricaba, quiénes eran los proveedores, cuáles eran los principales problemas y qué cuellos de botella debían resolverse primero.

Castillo Distribuidores dejó de ser sólo cliente de Chilimoy y decidió incorporar la fabricación para controlar mejor calidad, abasto y crecimiento. La empresa sabía vender, pero no fabricar. Esa diferencia obligó a construir una nueva capacidad: organizar procesos, mejorar condiciones de producción, invertir en maquinaria, profesionalizar la administración y avanzar paso a paso conforme lo permitían los recursos del propio negocio.

Producción y comercialización con funciones distintas

Con el tiempo, ambas actividades se separaron formalmente. Industrias Chilimoy opera como empresa manufacturera, con su propio Registro Federal de Contribuyentes, procesos, proveedores, misión y estructura administrativa. Castillo Distribuidores conserva la función comercial: compra producto a precio de fábrica y lo coloca entre su cartera de clientes locales y regionales.

Aunque comparten algunos servicios administrativos y generan sinergias de volumen, cada empresa mantiene su propia operación. Chilimoy adquiere fruta, chile, sal, cartón, tapas, etiquetas y otros insumos; fabrica y vende a Castillo Distribuidores, además de atender algunos clientes directos que se han mantenido desde los primeros años.

Ese orden permitió que la compañía creciera sin confundir dos capacidades distintas: producir con calidad y comercializar con cobertura.

Fruta natural, mejora continua y una planta en expansión

Industrias Chilimoy elabora salsas frutales con ciruela roja regional, mango y chabacano, además de chile, limón y sal. Su catálogo incluye salsa en polvo, chabacano salado, chamoy base salsa y salsa sabor chamoy.

La empresa lanzó recientemente Super Chamoy y Chamoy Chilimoy Picosito, productos desarrollados a partir de solicitudes de determinados segmentos de consumidores. Ambos han registrado una respuesta favorable en sus primeros meses de comercialización.

La diferencia que busca sostener frente a competidores nacionales es el uso de fruta y chile naturales, con preferencia por proveedores locales y regionales cuando las condiciones de disponibilidad, temporalidad y precio lo permiten.

La planta se encuentra en la calzada Heroico Colegio Militar, en la colonia Margarita, rumbo al Mercado de Abastos de Culiacán. Durante 26 años, la empresa ha ampliado sus condiciones de producción, maquinaria y métodos de trabajo mediante una combinación de mejora continua y cambios tecnológicos más profundos.

Actualmente opera entre 70 y 80 por ciento de su capacidad instalada. La adquisición de una bodega contigua, financiada con crédito bancario, permitirá pasar de mil a mil 500 metros cuadrados de producción y almacenamiento.

El proyecto busca duplicar la capacidad productiva, incorporar nueva maquinaria y separar la operación en dos líneas: una enfocada al mercado nacional y otra diseñada para atender exportaciones.

Tecnificar para elevar capacidad

La modernización de la planta ha permitido mejorar tiempos, costos y capacidad de producción. Cuando la tecnificación modifica alguna función, la empresa ha procurado reubicar personal en otras tareas dentro de la fábrica o de la operación comercial.

Actualmente, Industrias Chilimoy y su operación comercial generan más de 60 empleos entre producción, administración, promoción, ventas, reparto y logística. La estabilidad de buena parte de su plantilla ha permitido acumular experiencia en una industria donde la calidad, la inocuidad y la consistencia del producto dependen también del conocimiento operativo.

Del noroeste a la frontera y al mercado estadounidense

Desde Culiacán, Chilimoy atiende cadenas como Casa Ley, además de empresas con centros de distribución locales y operaciones que se surten en Guadalajara para cadenas como Walmart.

Su cobertura directa incluye Sinaloa, Nayarit, Durango, Sonora y Baja California Sur. La empresa también avanza en Mexicali, Ensenada, Tijuana, Tecate y San Luis Río Colorado, mercados donde busca consolidar presencia y ampliar su distribución.

El siguiente reto es Estados Unidos. Chilimoy ya ha realizado exportaciones en volúmenes reducidos, pero el objetivo de 2026 es que esa actividad deje de representar una inversión y se convierta en una operación rentable.

Para lograrlo, la empresa decidió no asumir por sí sola el aprendizaje completo de contratos, logística y distribución en territorio estadounidense. En su lugar, trabaja en la consolidación de un socio comercial que ya conoce ese mercado y puede facilitar la entrada del producto.

La preparación incluye años de trabajo en mejores prácticas, asesoría especializada, mejora de procesos y acompañamiento a proveedores agrícolas para elevar calidad e inocuidad. También contempla los requerimientos específicos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, particularmente en producto y etiquetado.

Chilimoy no está intentando exportar desde una operación improvisada. Está ampliando planta, separando líneas de producción, fortaleciendo inocuidad y buscando un socio que conozca el mercado estadounidense. Esa ruta vuelve más creíble su proyecto de internacionalización.

La empresa muestra cómo una compañía familiar puede pasar de distribuir productos de terceros a desarrollar una industria propia. Veintiséis años después, el desafío ya no es demostrar que puede fabricar chamoy; es consolidar una operación regional capaz de crecer con procesos, tecnología, empleo estable y una exportación sostenible.