Tras más de ocho años de operación en Paseo del Ángel, la cafetería ha enfrentado pandemia, presión económica y un entorno local complejo mediante controles internos, disciplina financiera, cuidado de su equipo y una propuesta que combina café, cultura y comunidad.
Abrir una cafetería puede comenzar como una idea personal. Sostenerla durante más de ocho años, atravesar una pandemia, enfrentar un entorno económico incierto y prepararla para crecer exige algo distinto: capacidad de gestión.
Esa es la historia de Jaldi Café, negocio ubicado en la esquina de Jesús G. Andrade y Ángel Flores, dentro del corredor gastronómico Paseo del Ángel. Su propietaria, Olivia Gaxiola Sánchez, abrió el establecimiento con la intención de crear un espacio para disfrutar café, arte y convivencia; con el tiempo, esa idea se convirtió en una empresa que ha debido aprender a responder ante crisis, cambios de mercado y reducción de actividad comercial.

Desde el primer día, Jaldi Café buscó ser algo más que una cafetería. La apertura coincidió con un encuentro nacional de mujeres empresarias y marcó la vocación que Olivia quería construir: un lugar para compartir, impulsar y transformar.
Con los años, el establecimiento se consolidó como parte del Paseo del Ángel y del Centro Histórico de Culiacán. Sin embargo, la operación ha atravesado dos etapas especialmente complejas: la pandemia de Covid-19 y un entorno local que ha limitado la movilidad, reducido la actividad nocturna y afectado la afluencia en numerosos negocios.
La respuesta de Jaldi no fue improvisar frente a cada dificultad. Olivia trasladó a la empresa una lógica derivada de su experiencia en contabilidad pública y asesoría empresarial: controles internos, análisis de costos, revisión preventiva de riesgos y reservas para respaldar costos fijos cuando las ventas disminuyen.
Esa estructura también incluye una convicción personal. Para ella, ser empresaria implica responsabilidad frente a quienes colaboran en la empresa. El propósito no es únicamente conservar una operación rentable, sino procurar que el equipo mantenga una fuente de ingreso aun en periodos complicados.
El liderazgo también se aprende en la operación
Jaldi Café se ha convertido en un espacio de primer empleo y formación laboral para jóvenes. Olivia sostiene que dirigir no consiste sólo en contratar y asignar funciones; requiere conocer las motivaciones de las personas, capacitar, conversar y acompañar el desarrollo de quienes integran el equipo.
La experiencia le ha permitido confirmar que una empresa no puede construirse únicamente con entusiasmo o capital disponible. Requiere conocer el giro, planear, establecer controles y ser capaz de resolver cuando una persona falta, cambia el mercado o aparece una crisis.
Antes de abrir Jaldi Café, Olivia visitó cafeterías en distintas ciudades y países. Observó productos, conceptos, ambientes y formas de servicio. Aun así, considera que una empresa debe mantenerse en renovación constante, porque el cliente cambia y la operación no puede quedarse inmóvil.
Por ello, Jaldi prepara una actualización de su concepto y una terraza que busca fortalecer la experiencia de los visitantes.

Café, cultura y comunidad
El café es el producto central de Jaldi. La empresa trabaja con café orgánico y con productores que comparten una visión de calidad y precios competitivos. Sus granos se distinguen por notas de almendra, aroma floral y un perfil de sabor que el negocio busca mantener accesible.
La oferta se complementa con alimentos, postres, pizzas artesanales y bebidas elaboradas con ingredientes de calidad. Sin embargo, el rasgo que ha dado una identidad particular al establecimiento es su relación con la cultura.
En poco más de ocho años, Jaldi Café ha sido sede de más de 315 presentaciones de libros, exposiciones de pintura, actividades musicales y expresiones artísticas de creadores locales, nacionales e internacionales.
Los artistas no pagan por presentar o vender sus obras, ni se les solicita comisión. La intención es que el café funcione como plataforma para dar visibilidad al trabajo creativo y, al mismo tiempo, aportar a la recuperación del tejido social.
Durante sus primeros años, el espacio organizaba presentaciones de libros con frecuencia, además de actividades culturales que reunían a familias, jóvenes y artistas. Ahora busca recuperar parte de esa dinámica, incluso con la posibilidad de reactivar actividades culturales en los próximos meses.

Consolidar antes de multiplicar
La expansión forma parte de la visión de Jaldi Café, pero no se plantea como una carrera por abrir sucursales. La prioridad es demostrar que la matriz puede operar con rentabilidad, controles y una experiencia consistente sin depender permanentemente de la presencia de la propietaria.
Olivia Gaxiola considera que abrir nuevas unidades antes de consolidar la operación original puede provocar que una sucursal termine sosteniendo a otra y que el crecimiento aparente oculte pérdidas.
La empresa contempla dos sucursales adicionales en Culiacán, una en Los Mochis, otra en Los Cabos y un proyecto en preparación en Canadá, donde reside uno de sus hijos. Ninguna de esas aperturas se presenta como un hecho consumado. Dependerán de concluir la corrida financiera, fortalecer la matriz y definir el valor de una posible franquicia.
La expectativa es que, si se cumplen esas condiciones, hacia diciembre puedan estar definidos los elementos necesarios para valorar el modelo de franquicia y avanzar a la siguiente etapa.
Jaldi Café muestra que la resiliencia empresarial no consiste en resistir sin rumbo. Consiste en ordenar la operación, anticipar riesgos, cuidar a las personas y crecer sólo cuando existen condiciones para replicar con calidad lo que ya funciona.

