Sinaloa Productivo y Resiliente

La cultura también es desarrollo; requiere empresas, sociedad y Estado para crecer: Miriam Gastélum

Tras más de 25 años de trabajo, la Sociedad Artística Sinaloense ha demostrado que la cultura se ha consolidado en un activo estratégico para el desarrollo, siempre que existan alianzas entre empresarios, instituciones, artistas y sociedad civil.

La cultura difícilmente puede crecer si depende únicamente del presupuesto gubernamental. Requiere también empresas comprometidas, ciudadanos que valoren el trabajo artístico e instituciones capaces de construir alianzas de largo plazo. Bajo esa visión, la Sociedad Artística Sinaloense (SAS) ha logrado consolidar durante más de un cuarto de siglo una de las agendas culturales más importantes del noroeste del país.

Así lo plantea Miriam Gastélum Aispuro, directora de la SAS, quien explica que la organización nació en 1999 a partir de una inquietud de empresarios sinaloenses encabezados por Isauro Ancira, actual presidente de la institución, quienes se preguntaron cómo lograr que Culiacán contara con una oferta artística comparable con la de cualquier ciudad cosmopolita.

En aquel momento la ciudad tenía una actividad cultural mucho más limitada. Incluso la Orquesta Sinfónica Sinaloense de las Artes todavía no existía. La intención inicial fue acercar al público espectáculos de teatro, danza y música de primer nivel, propósito que con el paso de los años evolucionó hacia una organización capaz no sólo de presentar producciones nacionales e internacionales, sino también de desarrollar proyectos propios de gran formato.

Entre esas producciones destaca la ópera Aida, proyecto que permitió a la SAS convertirse en la primera organización del país en obtener el apoyo del programa federal EFIARTES Música para realizar una producción operística de gran formato, utilizando escenografía donada por la Ópera de San Diego. A ello se suma la puesta en escena de Tres días en mayo, basada en la vida de Winston Churchill, así como una amplia programación de musicales, conciertos y producciones que han colocado a Sinaloa dentro del circuito nacional de las artes escénicas.

Para Miriam Gastélum Aispuro, estos resultados demuestran que la cultura también puede construirse desde la sociedad organizada y convertirse en un factor de desarrollo para toda una comunidad.

El arte como espacio para recuperar la serenidad

La situación de violencia que ha vivido Sinaloa durante los últimos meses también ha representado un desafío para la programación artística.

Sin embargo, la directora de la SAS sostiene que precisamente en momentos difíciles el arte adquiere un valor todavía mayor.

«El arte hace que por un momento nos sentemos en una butaca y nos desconectemos del ruido que existe afuera, tanto de los problemas familiares como de los problemas propios de la ciudad», explica.

Lejos de disminuir el interés ciudadano, observa que existe un público deseoso de asistir al teatro, la ópera, la danza y los conciertos, lo que demuestra que la cultura también constituye un espacio de encuentro, reflexión y esperanza.

Alianzas que fortalecen la cultura

Uno de los principales factores que explican la permanencia de la Sociedad Artística Sinaloense ha sido su capacidad para construir alianzas.

Desde hace años mantiene una estrecha colaboración con el Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC), que facilita el uso del Teatro Pablo de Villavicencio y participa mediante la Orquesta Sinfónica Sinaloense de las Artes (OSSLA), la Compañía de Ópera y otras agrupaciones artísticas.

Gracias a esa coordinación se han consolidado proyectos como el tradicional Concierto Navideño, que durante más de una década ha reunido a miles de asistentes, además de espectáculos como Michael Jackson Sinfónico, desarrollado junto con la OSSLA.

A estas alianzas institucionales se suma el respaldo histórico de Fundación Coppel, principal impulsor privado de la organización desde su nacimiento, así como empresas como LG, Grupo Dafi, Grupo Arco, Biomaternal, despachos profesionales y diversas organizaciones que han decidido incorporar la cultura dentro de sus programas de responsabilidad social.

Gastélum Aispuro explica que uno de los cambios más importantes de los últimos años ha sido dejar de esperar que las empresas se acercaran y comenzar a buscarlas directamente para construir proyectos conjuntos.

«Ninguna visita ha sido en vano», resume al referirse al interés que distintos empresarios han mostrado por fortalecer la vida cultural de Culiacán.

Formar nuevos públicos

Otro de los retos consiste en atraer nuevas generaciones.

Durante muchos años la SAS consolidó un público fiel integrado principalmente por personas mayores que han acompañado su programación desde sus inicios.

Ahora la estrategia busca conservar ese público tradicional y, al mismo tiempo, incorporar jóvenes mediante espectáculos capaces de conectar con nuevas audiencias.

Uno de los casos más exitosos ha sido el musical Siete Veces Adiós, cuya temática contemporánea permitió acercar al teatro a personas que nunca antes habían asistido a una función, sembrando así nuevas generaciones de espectadores.

Impulsar el talento sinaloense

La directora de la SAS considera que Sinaloa posee un extraordinario capital artístico.

Destaca el nivel alcanzado por los cantantes de ópera, el prestigio nacional de la Escuela Superior de Danza José Limón, así como el trabajo desarrollado por músicos, actores, bailarines, vestuaristas y técnicos escénicos.

Por ello, siempre que resulta posible, las producciones incorporan talento local junto con artistas nacionales, generando procesos de aprendizaje, profesionalización y desarrollo para el sector cultural sinaloense.

El arte también necesita reconocimiento económico

Miriam Gastélum Aispuro considera que uno de los principales desafíos consiste en transformar la percepción social sobre el trabajo artístico.

Durante décadas predominó la idea de que los creadores trabajan «por amor al arte». A su juicio, esa visión ha contribuido a invisibilizar el enorme esfuerzo profesional que existe detrás de cada producción.

«El artista también vive de su trabajo», sostiene, al afirmar que valorar el arte implica reconocer económicamente la preparación, el talento y la dedicación que exige cada disciplina artística.

Por ello considera necesario avanzar hacia políticas públicas que fortalezcan el sector cultural, pero también hacia una mayor participación del sector empresarial y de la sociedad, entendiendo que la inversión en cultura genera beneficios que trascienden el ámbito artístico para convertirse también en desarrollo económico y social.

La cultura también genera desarrollo

Actualmente la Sociedad Artística Sinaloense desarrolla dos temporadas anuales y mantiene una programación permanente de teatro, música, danza y ópera, además de producir espectáculos que fortalecen la oferta cultural de Sinaloa.

Los resultados también reflejan la dimensión que ha alcanzado la institución. Tan sólo durante 2025 desarrolló 62 espectáculos y 75 funciones, en las que participaron 409 artistas y que reunieron 247 mil 969 espectadores, además de organizar tres cursos y tres exposiciones.

Más que cifras, representan la capacidad de una organización para articular talento, instituciones, empresas y públicos alrededor de la actividad cultural, generando consumo de bienes y servicios, contratación de artistas, movilidad económica y una mejor proyección de Sinaloa.

Con una plantilla integrada por apenas 19 colaboradores, apoyados además por jóvenes participantes del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, la SAS continúa ampliando su capacidad de producción y consolidando un modelo de colaboración que demuestra que la cultura también puede convertirse en un activo estratégico para el desarrollo.

Para Miriam Gastélum Aispuro, el propósito va mucho más allá de organizar espectáculos.

Busca que cada vez más sinaloenses conozcan la labor de la Sociedad Artística Sinaloense, se identifiquen con ella y encuentren en la cultura una herramienta para fortalecer el tejido social, impulsar el talento local y proyectar una imagen distinta del estado.

«Queremos que Sinaloa también sea reconocido por su talento, por sus producciones y por las cosas buenas que aquí suceden», concluye.

Después de más de veinticinco años de trabajo, la experiencia de la Sociedad Artística Sinaloense demuestra que la cultura no sólo genera identidad. También construye comunidad, desarrolla capacidades, activa la economía creativa y fortalece la reputación de un territorio. Cuando empresas, instituciones, artistas y ciudadanía trabajan de manera articulada, el arte deja de ser únicamente una manifestación cultural para convertirse en un activo estratégico para el desarrollo de Sinaloa.