En momentos donde el cierre de empresas, la pérdida de empleos y la inseguridad han golpeado el ánimo colectivo, Culiacán enfrenta un reto que va más allá de lo económico: recuperar su identidad.
De esa necesidad surge la marca “Culiacán, México”, una iniciativa que impulsa el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (CODESIN) con un objetivo claro: revitalizar el tejido social y convertir el orgullo de ser culichi en motor de desarrollo productivo.
No se trata únicamente de un logotipo o una campaña publicitaria. Se trata de un proceso estratégico de integración ciudadana.
La identidad como política de ciudad
Mercedes Dorado Bojórquez, directora general de CODESIN, sostiene que el mayor riesgo no es solo la desaceleración económica, sino la pérdida del sentido de pertenencia.
“Si no recuperamos esa vocación de diseñar ciudad, difícilmente lograremos que más ciudadanos se incorporen y que las iniciativas que existen se integren a un plan común”, advierte.
La apuesta es decirle sí a la identidad y convertir esa narrativa en cohesión social y competitividad territorial.
Experiencias como “I Love New York”, la marca Guadalajara o la de la Ciudad de México demuestran que las ciudades pueden construir una reputación estratégica que trascienda fronteras. Culiacán no solo puede hacerlo; necesita hacerlo.
El problema no es la falta de iniciativas, sino su desconexión
En Culiacán existen múltiples esfuerzos exitosos impulsados por sociedad organizada, empresarios y colectivos ciudadanos. El ejemplo más visible es el corredor gastronómico Paseo del Ángel, reconocido como el primer “Barrio Mágico” de Sinaloa por la Secretaría de Turismo federal.
Impulsado por el empresario José Ambrocio Valenzuela García, con el acompañamiento de ADECEM y CORE33, Paseo del Ángel demuestra que cuando hay visión, gestión y articulación, la ciudad puede transformarse.
Sin embargo, estos casos de éxito suelen operar de manera aislada.
La marca “Culiacán, México” busca precisamente entrelazar esas iniciativas, darles narrativa común y convertirlas en una estrategia integral de ciudad.
Sociedad organizada como motor
Desde la perspectiva de CODESIN, el verdadero activo de Culiacán no es solo su infraestructura, sino su capital social.
Empresarios, universidades, asociaciones civiles, colectivos culturales y deportivos ya están generando cambios reales. Lo que falta es visibilizar esos esfuerzos, integrarlos y convertir a más ciudadanos en agentes multiplicadores.
“La única manera de que esto trascienda es que la sociedad lo abrace”, sostiene Dorado.
El proyecto ya involucra a empresarios, instituciones académicas y diversos sectores productivos que trabajan en redefinir la narrativa de ciudad, no desde el discurso oficial, sino desde la acción colectiva.
Más que marca, una plataforma de articulación
La intención es que “Culiacán, México” funcione como una carreta que empujen todos los sectores: productivo, académico, social y cultural.
Porque la identidad no es un fin estético; es una herramienta de competitividad.
En un entorno donde la percepción impacta inversión, turismo y atracción de talento, construir marca ciudad es también construir condiciones para el desarrollo económico.
Sinaloa Productivo y Resiliente | Lectura estratégica
La creación de la marca “Culiacán, México” refleja una comprensión más profunda: el desarrollo no solo depende de inversión y políticas públicas, sino de cohesión social.
Las ciudades que compiten globalmente no son las que niegan sus desafíos, sino las que construyen narrativa compartida y articulan a sus actores.
Culiacán ya cuenta con ejemplos de transformación urbana, empresarial y social. Lo que hoy se plantea es conectarlos bajo una visión común.
Recuperar el orgullo no es nostalgia; es estrategia. Porque cuando una ciudad cree en sí misma, invierte en sí misma. Y cuando articula sus esfuerzos, se vuelve resiliente. Eso es lo que está en juego.

