El instituto genera datos sobre empleo, consumo, población, seguridad, vivienda y actividad económica que pueden utilizarse para tomar decisiones empresariales y diseñar estrategias de crecimiento
En un entorno donde las empresas enfrentan cambios constantes en consumo, empleo, seguridad, competitividad y dinámica poblacional, el acceso a información confiable se ha convertido en un activo estratégico para la toma de decisiones.
Esa información existe, es pública y está disponible en las bases estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), organismo que genera datos sobre población, economía, empleo, ingresos, seguridad, consumo y múltiples variables relacionadas con la vida económica y social del país.
Leonor Scott Molina, coordinadora estatal del INEGI en Sinaloa, considera que gran parte de esa información todavía puede ser mejor aprovechada por empresas, organismos productivos, academia y gobierno, ya que permite construir estudios de mercado, analizar competencia, identificar zonas de oportunidad y diseñar estrategias de crecimiento.
Unidades económicas, no solo patrones
Para el INEGI, el análisis de la actividad empresarial parte de conceptos como establecimiento y unidad económica. Un establecimiento es el lugar donde se realiza una actividad económica, se presta un servicio o se vende un producto; mientras que una unidad económica puede estar representada por una persona física o moral y puede incluir uno o varios establecimientos.
Esta distinción es relevante porque permite evitar comparaciones imprecisas entre fuentes de información distintas. Por ejemplo, una baja o alta de patrones registrados ante el IMSS no necesariamente equivale a una baja o alta de unidades económicas medidas por el INEGI.
Censos, encuestas y registros administrativos
Scott Molina explica que el INEGI trabaja con tres grandes fuentes de información: censos, encuestas y registros administrativos.
Los censos representan un barrido completo. En el caso de los Censos Económicos, el personal del Instituto hace un recorrido completo en las áreas urbanas, conformadas por todas las cabeceras municipales y las localidades de 2 mil 500 habitantes y más, para identificar unidades económicas y establecimientos, registrarlos mediante dispositivos móviles y asignarles una georreferencia. El último Censo Económico fue en 2024 y el siguiente será en 2029.
Las encuestas, en cambio, trabajan con muestras seleccionadas desde oficinas centrales, a partir de marcos estadísticos que permiten medir comportamientos específicos en hogares, empresas o sectores determinados.
Los registros administrativos complementan esa información con datos provenientes de instituciones como Registro Civil, fiscalías, servicios médicos forenses y otras dependencias públicas, lo que permite integrar estadísticas sobre nacimientos, defunciones, matrimonios, divorcios, delitos y otros indicadores.
Información para medir empleo, consumo y empresas
Entre las encuestas permanentes destaca la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, mediante la cual se da seguimiento a viviendas seleccionadas para conocer la evolución laboral de sus integrantes.
También se aplican encuestas económicas mensuales a empresas, donde se capta información sobre ingresos, gastos, personal ocupado, cierres, cambios de domicilio o crecimiento de unidades económicas.
En 2026, el INEGI en Sinaloa también levanta la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, con una muestra estatal de 667 empresas, cuyos resultados se presentarán posteriormente.
El consumo también se transforma
Una de las mediciones relevantes para comprender el comportamiento de los hogares es la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, que permite conocer en qué gastan las familias mexicanas.
Scott Molina explica que esta encuesta incluso ayuda a identificar cambios en la canasta básica. Un ejemplo es el teléfono fijo, que dejó de ser un gasto común en los hogares y fue desplazado por otros consumos, como telefonía celular o plataformas digitales.
Durante el levantamiento, las viviendas seleccionadas son visitadas durante varios días y los hogares registran sus gastos cotidianos, lo que permite observar patrones que muchas veces las propias familias no dimensionan hasta que los ven acumulados.
Seguridad, victimización y percepción
El INEGI también genera información relacionada con seguridad pública.
En Sinaloa se mide trimestralmente la percepción de inseguridad en Culiacán, Mazatlán y Los Mochis. Además, se levantan encuestas de victimización tanto en hogares como en empresas, lo que permite conocer si personas o unidades económicas han sufrido delitos, afectaciones o hechos de violencia.
Esta información adquiere valor especial en contextos donde la percepción de seguridad influye en el consumo, la operación empresarial, la movilidad y la confianza de los mercados locales.
Sinaloa y el registro de unidades económicas
De acuerdo con Scott Molina, en el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas se registraron 138 mil 882 unidades económicas en Sinaloa, frente a las 122 mil reportadas en el Censo Económico anterior, lo que refleja un crecimiento en el registro estatal.
La coordinadora estatal precisa que el INEGI genera datos, no interpretaciones políticas o empresariales. Su función es captar, procesar y publicar información verificable para que los distintos usuarios puedan analizarla según sus necesidades.
Una herramienta aún subutilizada
La coordinadora estatal sostiene que los datos del INEGI están al alcance de cualquier persona, pero no siempre se aprovechan por desconocimiento o por falta de orientación para ubicarlos.
Por ello, el instituto cuenta con personal de promoción que atiende a sectores empresariales, académicos y gubernamentales, ofreciendo asesoría para localizar información útil.
Para las empresas, esa información puede servir para conocer la competencia, estudiar zonas de mercado, revisar niveles de actividad económica, identificar oportunidades y tomar decisiones de inversión o crecimiento.
Trabajo de campo y capacitación
El trabajo estadístico no se limita a bases de datos. En Sinaloa, el INEGI cuenta con una plantilla base de 172 personas, pero en periodos de levantamiento llega a movilizar hasta 511 personas, entre personal permanente y eventual. También cuenta con oficinas auxiliares en Mazatlán y Los Mochis.
Scott Molina destaca que el personal recibe capacitación constante antes de cada levantamiento, ya que cada encuesta requiere perfiles distintos. En algunas se privilegia conocimiento administrativo; en otras, como las relacionadas con violencia contra las mujeres, se requieren perfiles con mayor sensibilidad social, como trabajo social o psicología.
Datos para competir mejor
El principal reto no está solo en producir información, sino en lograr que más empresas la utilicen de manera estratégica.
En un entorno donde abrir, cerrar, crecer, reubicarse o invertir exige mayor conocimiento del mercado, la información estadística se convierte en una herramienta de competitividad.
El INEGI ya ofrece esa base. El siguiente paso corresponde a empresas, cámaras, colegios y organismos productivos: usar los datos para entender mejor el territorio, leer con mayor precisión los cambios del mercado y tomar decisiones con menos improvisación.

