Lo que comenzó como un inmueble rentado a bares terminó convertido en un salón temático que ha recibido cientos de eventos y miles de visitantes; su apuesta sigue siendo permanecer abierto, escuchar al mercado y prepararse para crecer
Donde otros veían un inmueble vacío, Álvaro Russel Valenzuela Zamudio encontró una oportunidad. Lo que durante años funcionó como espacio rentado para bares terminó transformándose en un concepto completamente distinto: un salón de eventos temático que hoy forma parte de la oferta de servicios del Centro Histórico de Culiacán.
La historia de Magno Eventos comenzó cuando los negocios que ocupaban el inmueble dejaron de operar. En lugar de buscar nuevos arrendatarios para el mismo giro, Álvaro decidió escuchar algo que empezaba a repetirse entre quienes conocían el lugar: querían rentarlo para cumpleaños, posadas, reuniones familiares y celebraciones privadas.
“La misma gente me fue diciendo lo que quería”, recuerda.
Con esa simple observación nació Magno Eventos, un proyecto que este año cumple una década de operaciones y que ha logrado mantenerse vigente gracias a una combinación de adaptación, diferenciación y atención constante a las necesidades de sus clientes.
Más que un salón, una experiencia
Ubicado sobre la calle Antonio Rosales, en el Centro Histórico de Culiacán, Magno Eventos ocupa un inmueble con características arquitectónicas poco comunes. Fachadas históricas, arcos, techos de gran altura y una ambientación cuidadosamente trabajada forman parte de una propuesta que su propietario resume en una sola palabra: magia.
“Cuando la gente llega siente que se teletransporta. Aunque no hagas nada, el lugar ya tiene vida propia”, explica.
A diferencia de otros espacios para eventos, el concepto busca que la experiencia comience desde el momento en que los invitados cruzan la puerta. Las remodelaciones permanentes han permitido incorporar nuevos escenarios y detalles para que quienes regresan encuentren siempre algo distinto.
La capacidad máxima ronda las 150 personas, aunque Álvaro considera que parte del éxito radica precisamente en no ser un salón excesivamente grande.
“Hay lugares enormes donde llegan 300 personas y se sienten vacíos. Aquí pueden venir 40 o 50 personas y el lugar tiene vida”, comenta.
Escuchar al cliente abrió una segunda línea de negocio
La capacidad de observar lo que pedía el mercado volvió a generar una oportunidad inesperada.
Originalmente Magno Eventos se dedicaba exclusivamente a la renta para fiestas y reuniones. Sin embargo, comenzaron a llegar solicitudes para utilizar el inmueble como locación fotográfica.
La demanda creció tanto que terminó convirtiéndose en una línea de negocio independiente.
Actualmente el espacio ofrece entre 10 y 13 escenarios fotográficos diferentes, además de dos automóviles clásicos —un Mustang 1966 y un Dodge 1948— que forman parte de las sesiones.
A ello se suma estacionamiento propio, área climatizada y una ubicación céntrica que facilita el acceso.
“Yo no sabía que existía ese mercado. La misma gente me lo fue enseñando”, reconoce.
De la remodelación al mejor año de su historia
Magno Eventos abrió sus puertas en octubre de 2016.
Los primeros años fueron moderados, aunque el negocio ya generaba ingresos superiores a los que antes producía la renta del inmueble. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó en 2019, cuando se realizó una remodelación integral.
A partir de ese momento la demanda creció significativamente.
La pandemia de Covid-19 interrumpió ese avance. Como ocurrió con prácticamente toda la industria de eventos, el negocio enfrentó un año de actividad mínima.
Pero la recuperación llegó con fuerza.
Para 2022, Magno Eventos registró el mejor desempeño de su historia, con alrededor de 120 eventos y cerca de 440 sesiones fotográficas realizadas durante el año.
“Prácticamente tenía rentado todo el calendario”, recuerda.
Permanecer abiertos
Los cambios recientes en los hábitos de consumo y la reducción de actividades nocturnas han impactado nuevamente al sector de eventos.
Sin embargo, Álvaro considera que la situación actual es distinta a la vivida durante la pandemia sanitaria. Aunque reconoce una disminución en la demanda nocturna, sostiene que el negocio sigue siendo rentable y mantiene su operación sin recortes.
Por ello, los planes de expansión no han desaparecido.
La intención es construir un segundo salón de eventos, con mayores dimensiones, una vez que las condiciones permitan retomar el proyecto con mayor certidumbre.
Mientras tanto, la estrategia consiste en mantenerse activos.
“Yo no voy a cerrar”, afirma.
Su lectura del mercado es sencilla: quienes permanezcan abiertos estarán en mejores condiciones de aprovechar la recuperación cuando ésta llegue.
“Los que aguantemos somos los que vamos a recoger la cosecha”, sostiene.
Un mensaje para emprendedores
Después de diez años operando Magno Eventos, Álvaro ha construido una convicción que comparte frecuentemente con quienes desean emprender.
Antes de abrir cualquier negocio, recomienda responder una pregunta:
“¿Qué tienes tú que no tenga la competencia?”
A su juicio, la permanencia no depende únicamente del esfuerzo o del entusiasmo. Requiere construir una propuesta que ofrezca algo distinto, difícil de comparar y capaz de generar valor para el cliente.
Esa misma lógica fue la que convirtió un inmueble que había dejado de funcionar como bar en una empresa de servicios que hoy suma cientos de eventos realizados, miles de visitantes atendidos y una apuesta firme por seguir creciendo desde Culiacán.
Porque para Álvaro Russell, la mejor manera de enfrentar los tiempos difíciles no es bajar la cortina, sino permanecer presente, seguir escuchando al mercado y prepararse para la siguiente oportunidad.

