Sinaloa Productivo y Resiliente

SIMAC, talento sinaloense que desarrolla tecnología para competir con marcas extranjeras

La empresa de Fernando Escobosa Maytorena se especializó en el “cerebro” de sistemas de refrigeración y aire acondicionado. Después de años de crear soluciones a la medida, ahora busca convertir su conocimiento en productos propios, escalables y protegidos mediante patentes.

En un mercado dominado por marcas extranjeras, una pequeña empresa sinaloense se ha propuesto desarrollar tecnología propia capaz no sólo de competir con ellas, sino incluso de superar algunas de las soluciones disponibles comercialmente.

Se trata de SIMAC, Sistemas de Monitoreo, Automatización y Control, empresa encabezada por Fernando Escobosa Maytorena, especializada en desarrollar controles electrónicos para sistemas de refrigeración, aire acondicionado y otros equipos, con soluciones que permiten monitorear instalaciones en tiempo real, modificar parámetros a distancia, recibir alarmas mediante WhatsApp y generar reportes personalizados.

Su mercado ha trascendido Sinaloa, con proyectos en Sonora, Baja California Sur, Chihuahua, Jalisco, Coahuila y Estado de México. Sin embargo, su mayor reto ya no consiste únicamente en ampliar territorialmente sus servicios, sino en transformar el conocimiento acumulado durante años en productos propios que puedan repetirse, comercializarse y escalarse.

“Siempre he estado en la cuestión de desarrollos, de productos que no compras y vendes”, explica Fernando. Su trayectoria ha estado marcada precisamente por resolver necesidades especiales para las cuales una solución convencional no siempre resulta suficiente.

DE DISEÑO INDUSTRIAL A LOS CONTROLES ELECTRÓNICOS

Fernando estudió Diseño Industrial en Guadalajara y al egresar regresó a Culiacán para incorporarse a una empresa de su padre que fabricaba equipos de aire acondicionado para exportarlos a Estados Unidos.

Ahí detectó un área que terminaría definiendo su vida profesional: los controles electrónicos. Durante aproximadamente siete años se capacitó en electrónica y programación con un especialista que desarrollaba sus propios sistemas.

Después decidió trabajar por su cuenta. Durante tres años realizó pequeños desarrollos, principalmente para invernaderos, y diseñó un sistema para automatizar equipos de aire acondicionado del Teatro Degollado, en Guadalajara.

Posteriormente se incorporó a una empresa de refrigeración de Hermosillo con operaciones en diferentes partes del país. Su conocimiento de electrónica y programación le permitió resolver problemas, modificar programas y familiarizarse rápidamente con distintas marcas. Durante tres años recorrió diferentes lugares atendiendo equipos y profundizando en refrigeración industrial, congelación y automatización.

REGRESAR A CULIACÁN Y VOLVER A EMPEZAR

Con mayor experiencia, Fernando regresó a Culiacán decidido a desarrollar sus propios proyectos. El primer intento no produjo los resultados esperados y terminó reincorporándose a la empresa familiar, donde junto con su padre y hermanos retomó la fabricación de equipos de refrigeración.

La pandemia volvió a modificar el rumbo.

Mientras la empresa familiar enfrentaba dificultades, Fernando comenzó a recibir pedidos de tableros para cuartos de maduración de plátano y aguacate y posteriormente obtuvo un proyecto para una farmacéutica en el Estado de México.

La encomienda consistió en desarrollar un sistema personalizado para controlar equipos de refrigeración de baja y media temperatura, incorporar redundancias para que un equipo entrara en operación cuando otro fallara e integrar otros sistemas, entre ellos el de protección contra incendios. Fernando realizó aquel trabajo prácticamente solo.

Ese proyecto marcaría el nuevo despegue.

64 TABLEROS PARA EL ACUARIO DE MAZATLÁN

Aproximadamente seis meses después llegó otro proyecto de mayor dimensión: automatizar los sistemas del Acuario de Mazatlán.

SIMAC instaló 64 tableros electrónicos para controlar diferentes equipos. Los ingresos obtenidos permitieron a Fernando dejar de operar desde su casa, rentar un espacio para la empresa y contratar a sus primeros dos colaboradores.

Posteriormente llegaron proyectos como Arena Guadalajara y trabajos para Corporativo Ley. También ha participado en proyectos en Los Cabos, Guaymas, Chihuahua y en la renovación del sistema de automatización de Galerías Laguna, en Torreón.

Su especialización puede explicarse de manera sencilla: SIMAC trabaja con el cerebro de los equipos.

No necesariamente fabrica el sistema completo de refrigeración, aire acondicionado o bombeo. Desarrolla el control que determina cómo debe operar, cuándo encender, cuándo detenerse, qué variables vigilar y cómo comunicar información al usuario.

EL CONOCIMIENTO TÉCNICO TAMBIÉN LIMITA EL CRECIMIENTO

La especialización que distingue a SIMAC representa al mismo tiempo uno de sus principales desafíos empresariales.

Fernando reconoce que su fortaleza se encuentra en la parte técnica. Programa, desarrolla y participa directamente en los proyectos, pero paralelamente debe vender, cotizar, cobrar, administrar y atender nóminas e impuestos.

“Todo eso a mí se me ha dificultado para ir creciendo más”, reconoce.

Actualmente SIMAC genera dos empleos directos y requiere perfiles especializados capaces de programar, investigar y participar en el desarrollo de soluciones.

El desafío consiste en que buena parte del conocimiento crítico permanece concentrado en Fernando. Mientras más proyectos personalizados desarrolla, mayor cantidad de su tiempo consume la operación.

La respuesta que empieza a construir es pasar gradualmente del proyecto único al producto repetible.

DE HACER TRAJES A LA MEDIDA A FABRICAR PRODUCTOS

Durante años, prácticamente cada solución de SIMAC ha tenido algún grado de personalización.

Ahora Fernando trabaja en definir productos específicos que puedan repetirse, contar con catálogos, listas de precios y materiales comerciales para llegar a clientes más allá de su círculo actual. Tiene tres productos que busca formalizar.

Uno de los ejemplos más avanzados surgió de los cuartos de refrigeración utilizados para almacenar papa.

Proveedores vinculados con Barcel y Sabritas enfrentaban mayores exigencias en el control de dióxido de carbono y humedad. SIMAC encontró ahí una oportunidad: complementar los controles tradicionales de temperatura incorporando esas variables.

La solución evolucionó hasta convertirse en paquetes para tres, cuatro y hasta 12 cámaras, con monitoreo por internet, alarmas, notificaciones mediante WhatsApp y reportes personalizados.

El cambio es relevante porque SIMAC ya no necesita comenzar completamente desde cero con cada proyecto. El conocimiento adquirido con un cliente puede convertirse en una solución replicable para otros que enfrentan necesidades semejantes.

24 CUARTOS DE PAPA EN DOS AÑOS

Fernando también encontró una forma de comercialización que puede facilitar el crecimiento: trabajar con empresas que ya venden proyectos integrales.

En el Acuario de Mazatlán fue contratado por el proveedor de los equipos de aire acondicionado. Algo semejante ocurrió con Arena Guadalajara y con los cuartos de refrigeración para papa.

En un periodo de dos años SIMAC colocó controles para 24 cuartos de papa, pero las ventas fueron realizadas por el contratista responsable de suministrar el proyecto completo.

El modelo permite incorporar el control desarrollado por SIMAC dentro de inversiones mayores en refrigeración. Su cliente estratégico, por ello, no necesariamente es únicamente el usuario final; también puede ser el integrador que incorpora la tecnología de SIMAC dentro de su propia solución.

Fernando sostiene que, aunque su propuesta puede resultar más costosa que un control convencional, la diferencia representa una proporción relativamente pequeña dentro de la inversión total y puede ofrecer mayores capacidades de operación, ahorro energético y monitoreo.

COMPETIR CONTRA LA SOLUCIÓN CONVENCIONAL

SIMAC participa en un nicho donde Fernando asegura que existe poca competencia directa. El verdadero adversario suele ser la solución convencional.

Su propuesta puede ofrecer mayores capacidades, pero también cuesta más. Eso provoca que algunos proyectos no se concreten por falta de presupuesto, aunque tampoco sean asignados a otro proveedor porque no existe una alternativa equivalente.

La situación se ha presentado, por ejemplo, en proyectos hoteleros de Los Cabos que quedaron detenidos debido a restricciones presupuestales.

Por ello, uno de los desafíos será demostrar económicamente el valor adicional que genera una automatización más avanzada: menor consumo energético, mayor capacidad de monitoreo, prevención de fallas, información para tomar decisiones y mejores condiciones de operación.

DOS PATENTES PARA PROTEGER TECNOLOGÍA PROPIA

El desarrollo tecnológico llevó a SIMAC a iniciar el proceso de protección de dos innovaciones.

Una corresponde a un sistema para cuartos de maduración de aguacate y la segunda a un desarrollo para atmósfera controlada en cuartos de papa. Ambas solicitudes de patente se encuentran en proceso.

Fernando no coloca como primera expectativa vender las patentes o generar ingresos directamente mediante ellas. Su objetivo principal es proteger los desarrollos para evitar que terceros puedan copiarlos.

La propiedad intelectual adquiere así una función estratégica: convertir conocimiento acumulado dentro de la empresa en un activo susceptible de protección.

El siguiente desafío será convertir esa innovación en productos capaces de comercializarse a mayor escala.

UN MERCADO CON MUCHO POR TECNIFICAR

Desde su experiencia, Fernando considera que existe todavía una amplia oportunidad de tecnificación en las empresas sinaloenses.

El crecimiento de SIMAC demuestra que necesidades altamente especializadas pueden ser atendidas desde Sinaloa. Sin embargo, la propia empresa enfrenta ahora una transición diferente: pasar de la capacidad técnica de su fundador hacia una organización con productos definidos y mayor capacidad comercial.

Fernando reconoce que actualmente su promoción es limitada. Elabora folletos y materiales digitales, cuenta con página web y redes sociales, pero considera necesario desarrollar mejores canales para llevar sus productos más allá de los clientes con quienes ya mantiene relación.

La oportunidad de crecimiento, por tanto, no depende únicamente de desarrollar mejor tecnología. También exige convertirla en producto, comunicar su valor, comercializarla y construir una organización capaz de producirla sin depender permanentemente del trabajo directo del fundador.

TECNOLOGÍA HECHA EN SINALOA

Después de años trabajando con equipos y controles desarrollados por fabricantes internacionales, Fernando tiene una aspiración definida para SIMAC.

En las exposiciones especializadas en refrigeración observa una gran presencia de marcas extranjeras y poca tecnología desarrollada en México.

“Me gustaría ser parte de lo que impulsa esa parte, de desarrollar y de crear cosas aquí”, expresa.

La empresa ya demostró que puede resolver problemas complejos, desarrollar controles personalizados y trabajar fuera de Sinaloa. Ahora busca convertir esa experiencia en tecnología propia, repetible y protegida.

El salto que sigue ya no consiste solamente en automatizar los equipos de otros. Consiste en transformar conocimiento sinaloense en productos tecnológicos capaces de competir con las soluciones que llegan del extranjero.