Sinaloa Productivo y Resiliente

CORE33 y CEDH impulsan acuerdos para recuperar el dinamismo del Centro Histórico de Culiacán

La propuesta busca reunir a comerciantes establecidos, vendedores ambulantes, organismos empresariales y autoridades municipales para ordenar la convivencia económica del primer cuadro de la ciudad. El objetivo no es desplazar actividades, sino reconstruir flujo de personas, recuperar horarios, mejorar el espacio público y generar condiciones para que todos puedan trabajar con reglas claras.

El deterioro comercial del Centro Histórico de Culiacán no puede explicarse únicamente por la presencia de vendedores ambulantes. Durante años se fueron retirando instituciones públicas, terminales de transporte, cines y otros generadores de flujo que mantenían actividad durante buena parte del día. Con menos personas circulando, también disminuyeron las ventas, se acortaron los horarios comerciales y el transporte urbano dejó de encontrar razones para permanecer hasta altas horas de la noche.

Bajo ese diagnóstico, el Colectivo de Organizaciones y Empresarios (CORE33) y la Comisión Estatal de los Derechos Humanos en Sinaloa (CEDH) acordaron impulsar una mesa amplia de diálogo con vendedores ambulantes, comerciantes establecidos, organismos empresariales y todas las áreas del Ayuntamiento relacionadas con el Centro Histórico. La idea central es construir acuerdos antes de tomar decisiones y evitar que la discusión se reduzca a confrontar comercio formal contra comercio en vía pública.

En la reunión participaron representantes empresariales, de la CEDH y del gobierno municipal, quienes coincidieron en que cualquier solución deberá involucrar desde el inicio a quienes tienen facultades sobre permisos, mercados, inspección, servicios públicos, alumbrado, obras y reglamentación, además de integrantes del Cabildo y los distintos liderazgos de vendedores. La experiencia previa ha mostrado que cuando alguna dependencia queda fuera, las mesas terminan regresando al punto de partida.

El problema no es sólo el ambulantaje

Uno de los principales hallazgos de la reunión fue reconocer que el debilitamiento económico del Centro tiene causas acumuladas. El traslado de la antigua central camionera, la salida de dependencias como la Procuraduría, la Universidad y otras oficinas públicas redujo considerablemente el flujo de personas que acudían a realizar trámites y, de paso, consumían en los negocios de la zona. También desaparecieron cines y actividades que anteriormente mantenían movimiento durante la noche.

José Ambrocio Valenzuela García, presidente del Patronato de Revitalización de los Centros Históricos de México, recordó que cuando existía mayor flujo de personas los camiones urbanos continuaban circulando hasta las diez u once de la noche porque había pasajeros. Hoy muchos negocios cierran entre seis y siete de la tarde y el Centro pierde actividad precisamente cuando podría iniciar una segunda etapa comercial.

Ese diagnóstico modifica la naturaleza del problema. Ya no se trata únicamente de decidir dónde puede colocarse un vendedor ambulante, sino de reconstruir las condiciones que hacen atractivo acudir al Centro: movilidad, iluminación, banquetas transitables, comercios abiertos, actividades culturales, servicios públicos y una oferta económica capaz de mantener presencia durante más horas.

Ordenar sin excluir

El presidente de la CEDH, Óscar Loza Ochoa, planteó que una ciudad debe ser para todos y que la solución debe surgir del diálogo. Consideró que el ordenamiento no puede construirse excluyendo a quienes dependen del comercio en vía pública para subsistir, pero tampoco ignorando los derechos de quienes han invertido en establecimientos formales.

La coincidencia alcanzada fue que el Ayuntamiento de Culiacán debe asumir la conducción institucional, porque es la autoridad responsable de determinar quién puede ejercer el comercio en la vía pública, bajo qué condiciones y en qué espacios. La mesa de diálogo serviría para construir alternativas, pero las reglas deberán ser aplicadas por la autoridad municipal.

También se planteó la necesidad de distinguir diferentes tipos de comercio ambulante. No enfrenta la misma realidad una persona que recorre las calles vendiendo alimentos o artesanías para sostener a su familia que quien opera varios puntos de venta bajo permisos vinculados al comercio en vía pública. La reunión dejó sobre la mesa la conveniencia de revisar el padrón y analizar los aproximadamente 140 permisos existentes en el primer cuadro, con el propósito de conocer con mayor precisión quiénes los utilizan y bajo qué condiciones.

La organización ya ha dado resultados

La reunión recuperó experiencias anteriores que muestran que el conflicto comercial puede transformarse cuando existe organización.

Valenzuela recordó el caso de Expo Moroleón, que durante años generó confrontaciones con comerciantes locales. En lugar de impedir su llegada, alrededor de 170 o 180 comerciantes de Culiacán decidieron organizarse y crear el Festival del Centro, utilizando estacionamientos conectados para instalar una oferta comercial propia. En sus mejores ediciones, señaló, el evento llegó a recibir alrededor de 50 mil visitantes y consiguió competir directamente con la exposición foránea.

El aprendizaje de aquella experiencia no estuvo únicamente en las ventas. Demostró que comerciantes que individualmente enfrentaban una amenaza podían convertirse en una oferta competitiva cuando actuaban de manera coordinada.

El mismo principio aparece en proyectos como Paseo del Ángel y el Andador de la Salud, donde empresarios, médicos, propietarios e inversionistas han trabajado conjuntamente para ordenar espacios, mejorar imagen urbana y generar actividad económica. Desde esa perspectiva, CORE33 considera que el Centro Histórico puede recuperar dinamismo si la discusión cambia de “quién ocupa el espacio” hacia “cómo organizamos el espacio para que genere valor para todos”.

Buscar espacio también en el tiempo

Entre las alternativas analizadas apareció una propuesta particularmente relevante: utilizar diferentes horarios para reducir la competencia por el mismo espacio físico.

Durante la reunión se recordó la experiencia de Curitiba, Brasil, donde la actividad de vendedores informales fue organizada en horarios nocturnos, acompañada de iluminación y transporte público. La idea se resumió en una frase: cuando no hay espacio disponible, puede buscarse espacio en el tiempo.

Aplicado a Culiacán, el planteamiento abriría la posibilidad de organizar corredores o mercados nocturnos donde determinadas actividades puedan operar cuando parte del comercio formal ya haya cerrado, evitando la disputa permanente por banquetas y accesos durante las horas de mayor actividad.

La propuesta se relaciona directamente con otro objetivo planteado en la reunión: recuperar la actividad nocturna del Centro. Si se generan eventos, comercio, gastronomía y actividades culturales durante la tarde-noche, podría volver a existir demanda suficiente para ampliar los horarios del transporte público, mejorar la iluminación y recuperar espacios que actualmente quedan prácticamente vacíos después de las siete de la tarde.

El transporte y el espacio público forman parte de la solución

Uno de los problemas identificados es el círculo que actualmente se produce entre movilidad y actividad económica. Los transportistas argumentan que no amplían horarios porque no existe suficiente pasaje, mientras trabajadores y consumidores señalan que no permanecen en el Centro porque no encuentran transporte para regresar a sus hogares.

La recuperación económica requiere romper esa dinámica. Para ello se planteó trabajar simultáneamente en actividades comerciales, alumbrado, banquetas, transporte y recuperación de espacios públicos.

También se mencionó la posibilidad de rehabilitar mercados como el Izábal y Tierra Blanca, acompañándolos con rutas de transporte y servicios que generen flujo suficiente para convertirlos en alternativas reales de ubicación para algunos vendedores. La propuesta no se concibe como una reubicación inmediata, sino como un proceso gradual que tendría que construirse con participación de los propios comerciantes.

Una mesa amplia para pasar del conflicto a la gobernanza

La CEDH ofreció sus instalaciones para realizar una reunión de mayor alcance en la que participen organizaciones de vendedores ambulantes y tiangueros, representantes del comercio formal e integrantes del CORE33, como María Guadalupe Zavala Yamaguchi de Canaco, Julio César Silvas Inzunza de ADECEM, autoridades municipales y regidores. Óscar Loza sostuvo que existe tanto la necesidad como la madurez suficiente para sentarse, escucharse y continuar dialogando incluso cuando no exista coincidencia inmediata.

Durante la reunión se propuso que ésta podría ser en la última semana de agosto, en una fecha por definir, sujeta a la disponibilidad de las dependencias y liderazgos convocados.

Para CORE33, este proceso representa algo más amplio que resolver el ambulantaje. El desafío consiste en recuperar un espacio económico que perdió flujo, instituciones, actividad nocturna y capacidad de atracción, pero que conserva infraestructura, historia, comercios y una ubicación estratégica dentro de la ciudad.

El objetivo no es elegir entre comercio formal e informal, sino construir condiciones para que ambos puedan coexistir bajo reglas conocidas, con espacios ordenados y una autoridad capaz de hacerlas cumplir. La experiencia acumulada muestra que Culiacán ya ha conseguido organizar comerciantes, crear corredores y recuperar zonas cuando existen liderazgos, coordinación y objetivos comunes.

En ese sentido, la mesa impulsada por CORE33 y la CEDH busca convertir un conflicto recurrente en un ejercicio de gobernanza urbana: reunir intereses distintos, reconocer derechos y responsabilidades, reconstruir flujo económico y alcanzar acuerdos que permitan que el Centro Histórico vuelva a ser un lugar para trabajar, comprar, circular y permanecer.