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Linguatech, de aprender el negocio desde abajo a convertirse en franquicia

Félix Alberto Alcázar Castro pasó por ventas, operación, gerencia, dirección y apertura de sucursales antes de convertirse en franquiciatario; hoy combina su actividad empresarial con la dirección regional de un modelo especializado en adaptar la enseñanza de idiomas a las necesidades de cada alumno.

Antes de convertirse en empresario, Félix Alberto Alcázar Castro aprendió el negocio desde abajo. Trabajó en ventas, operación, gerencia y dirección; participó en la apertura de nuevas sucursales y recorrió distintas ciudades del país hasta conocer prácticamente cada parte del funcionamiento de Linguatech, organización especializada en la enseñanza de idiomas.

Ese recorrido resultó determinante cuando en 2020, precisamente en medio de la pandemia de Covid-19 y de una de las mayores disrupciones que había enfrentado la educación presencial, decidió dar el siguiente paso y convertirse en franquiciatario de la organización en la que había desarrollado buena parte de su carrera profesional.

Administrador de empresas y originario de Navolato, Félix había tenido previamente algunas experiencias como emprendedor, pero fue dentro de Linguatech donde desarrolló capacidades comerciales, gerenciales, publicitarias, operativas y de relaciones públicas que posteriormente le permitirían asumir directamente el riesgo de operar como empresario.

Actualmente mantiene una doble responsabilidad. Por una parte, continúa como director regional dentro del corporativo y, por otra, es propietario de franquicias, condición que le permite observar el negocio tanto desde la expansión de una organización con presencia nacional como desde la operación cotidiana de unidades que deben responder a las características particulares de cada mercado.

Conocer el negocio antes de invertir

La transición de empleado a franquiciatario no ocurrió de manera improvisada.

Cuando recibió la propuesta, Félix ya había atendido clientes, participado en ventas, dirigido equipos y colaborado en la apertura de sucursales en diferentes ciudades. Su disposición para involucrarse en nuevos proyectos lo llevó a conocer mercados como Hermosillo, Navojoa , Mochis , Mazatlán, Villahermosa, Querétaro, San Luis, Cuernavaca, Aguascalientes y Torreón, acumulando experiencia sobre lo que implica llevar un mismo modelo educativo a lugares con características y necesidades diferentes.

Su relación con el fundador del corporativo, a quien considera su mentor, también influyó en esa evolución profesional.

Entre 2014 y 2015 Linguatech había registrado un acelerado ritmo de expansión y se había planteado como meta alcanzar 100 sucursales en 2026. Sin embargo, la llegada de la pandemia en 2020 modificó las condiciones y frenó ese proceso.

El corporativo encontró en el modelo de franquicias una alternativa para continuar desarrollando su presencia, y Félix decidió participar.

La paradoja fue que su transición de directivo a empresario ocurrió justamente cuando la actividad que conocía enfrentaba uno de sus mayores desafíos.

Convertirse en franquiciatario durante la pandemia

El confinamiento obligó a cerrar las aulas y trasladar hacia internet una actividad que hasta entonces dependía principalmente de la interacción presencial.

Aunque Linguatech contaba con herramientas para trabajar a distancia, el principal obstáculo no era tecnológico. Buena parte de los estudiantes mantenía la costumbre de acudir físicamente a una escuela, recibir una clase y relacionarse personalmente con profesores y tutores.

Antes de la pandemia, Félix Alberto estima que alrededor del 90 por ciento de los alumnos prefería estudiar presencialmente y sólo una minoría utilizaba modalidades digitales. De un momento a otro, esa relación prácticamente tuvo que invertirse.

La empresa debió modificar no sólo la manera de impartir clases, sino también la forma de vender, orientar y acompañar a los estudiantes.

En ese escenario, Félix Alcázar decidió continuar con el proyecto empresarial. La experiencia confirmó que la tecnología podía ampliar las posibilidades de enseñanza, pero también que la permanencia del alumno dependía de mantener el acompañamiento y adaptarse a sus condiciones particulares.

23 años de presencia en Culiacán

Linguatech acumula 23 años de operación ininterrumpida en Culiacán y cuenta con tres sucursales en la ciudad: Chapultepec, Plaza Palmares, en las inmediaciones de la Unidad de Servicios Estatales, y Montebello.

La dimensión de la operación también se refleja en el empleo. De acuerdo con Alcázar Castro, la sucursal Chapultepec reúne alrededor de 63 colaboradores; Plaza Palmares, 53, y Montebello, 32, entre tutores, personal administrativo, ejecutivos, gerentes, recepcionistas y otras áreas.

En conjunto, las tres unidades suman alrededor de 148 puestos de trabajo.

La presencia de Linguatech también se extiende a otras ciudades de Sinaloa, entre ellas Los Mochis y Mazatlán, mientras que las responsabilidades regionales de Félix abarcan una zona más amplia del país.

La oferta contempla la enseñanza de inglés, francés, italiano, portugués, alemán, chino mandarín, japonés y español, mientras que el corporativo también participa en otras áreas educativas relacionadas con matemáticas, aprendizaje infantil, comprensión lectora y aprendizaje acelerado.

El idioma depende de para qué se necesita

La experiencia de Félix en distintas ciudades le permitió identificar que la necesidad de aprender un idioma cambia considerablemente entre personas y regiones.

Algunos alumnos estudian inglés porque viajarán y quieren comunicarse más allá de las expresiones básicas; otros buscan mejorar sus oportunidades profesionales y también existen trabajadores que son enviados por sus empresas a otros países y necesitan aprender portugués, japonés, chino mandarín u otros idiomas.

Esa diversidad se convirtió en uno de los principales elementos de especialización del modelo.

El punto de partida no consiste únicamente en preguntar qué idioma quiere aprender una persona, sino para qué lo necesita.

Un médico, un contador, un químico o un ingeniero pueden estudiar el mismo idioma, pero difícilmente necesitarán utilizar el mismo vocabulario en su actividad profesional. Por ello, los programas pueden incorporar contenidos y terminología relacionados con la especialidad o los intereses particulares de cada estudiante.

La importancia de ese enfoque se hizo especialmente visible para Félix durante una experiencia en Villahermosa relacionada con procesos de capacitación de personal de Halliburton y Pemex.

Mientras trabajadores extranjeros requerían aprender español, personal mexicano necesitaba inglés para desenvolverse en actividades técnicas. El reto era que dominar un idioma de manera general no necesariamente garantizaba comprender los términos especializados utilizados dentro de una industria.

Para Linguatech, esa necesidad abrió un espacio de especialización: enseñar el idioma que la persona necesita utilizar en situaciones reales de su actividad profesional.

Adaptar también la forma de aprender

La personalización no termina en los contenidos.

El modelo busca identificar las características particulares de cada estudiante y adaptar el proceso mediante diferentes recursos de aprendizaje.

Félix Alcázar sostiene que algunas personas pasan años intentando dominar un idioma sin conseguir los resultados esperados porque han estudiado bajo sistemas que no necesariamente corresponden con la manera en que procesan y retienen la información.

Linguatech busca entonces que el estudiante no se limite a memorizar vocabulario o reglas gramaticales, sino que pueda utilizar el conocimiento cuando lo necesita.

De acuerdo con Félix, la metodología ha permitido atender a personas que anteriormente habían intentado aprender inglés durante varios años sin alcanzar sus objetivos y que posteriormente lograron avanzar a su propio ritmo mediante un proceso más personalizado.

La organización realiza dos graduaciones al año y, según explica, incluso en los periodos de menor actividad llegan a graduarse alrededor de 200 alumnos anualmente.

Entre los resultados que más valora se encuentran los de profesionistas que han requerido aprender otro idioma para asumir nuevas responsabilidades laborales o trasladarse a trabajar fuera del país.

La especialidad no es sólo conocer idiomas

La competencia en la enseñanza de idiomas se ha ampliado considerablemente. Hoy existen escuelas presenciales, profesores particulares y una creciente oferta de plataformas digitales.

Frente a ese escenario, Félix considera que conocer un idioma no necesariamente significa saber enseñarlo.

Ahí ubica uno de los principales diferenciadores de Linguatech: la especialización no está solamente en los idiomas, sino en desarrollar una metodología para enseñarlos y adaptar el proceso a las características y objetivos del estudiante.

La oferta tecnológica puede facilitar el acceso a contenidos, pero la organización apuesta por acompañar al alumno y construir un proceso alrededor de sus necesidades.

Un equipo que acompaña el crecimiento

La expansión de la organización tampoco se explica únicamente por quienes ocupan las posiciones directivas.

Félix atribuye parte importante de los resultados a los equipos con los que ha trabajado durante años. Algunos colaboradores acumulan entre 10 y 15 años dentro de la organización, generando conocimiento y experiencia sobre el funcionamiento del modelo.

Esa permanencia también facilita la operación de las franquicias.

Buena parte de quienes han asumido este papel proviene de la propia estructura de Linguatech y conoce previamente sus procesos, estándares y cultura de trabajo. El modelo permite descentralizar unidades sin desprenderse completamente de los criterios establecidos por el corporativo.

Los franquiciatarios deben cumplir métricas y procesos administrativos, además de participar en reuniones periódicas para revisar resultados y mantener alineada la operación.

El crecimiento, por tanto, no consiste únicamente en abrir nuevas sucursales. Cada unidad debe responder a estudios de mercado, condiciones de ubicación y estándares definidos por la organización.

De empleado a empresario sin dejar de operar

Convertirse en franquiciatario no significó para Félix Alcázar abandonar la operación cotidiana.

Continúa atendiendo clientes cuando es necesario, participa en actividades promocionales y se involucra en distintas áreas del negocio, al mismo tiempo que mantiene responsabilidades regionales.

Su trayectoria muestra una ruta empresarial construida de manera progresiva: primero conoció el servicio; después aprendió a venderlo; posteriormente dirigió equipos y participó en la apertura de nuevos mercados, hasta finalmente convertirse en propietario dentro del mismo sistema que ayudó a desarrollar.

Ese recorrido representa una de las fortalezas de su experiencia empresarial. Cuando decidió invertir no estaba apostando por un negocio desconocido. Había aprendido previamente cómo funcionaba desde diferentes posiciones y había participado directamente en su crecimiento.

Linguatech encontró en las franquicias una vía para continuar su expansión, mientras Félix Alberto encontró en el conocimiento acumulado durante años la oportunidad para pasar de empleado a empresario.

En ambos casos, la especialización aparece como el punto de encuentro: conocer profundamente el negocio antes de invertir y entender profundamente al alumno antes de enseñarle.