El proyecto “Al Centro Ángel Flores 527” busca revertir dos décadas de despoblación con vivienda social en una zona donde no se construía desde hace más de 20 años
Con la colocación de una primera piedra, el 24 de abril, el Centro Histórico de Culiacán inicia un proceso que busca algo más que construir edificios: volver a ser habitado.
El proyecto “Al Centro Ángel Flores 527” contempla la edificación de tres edificios con seis departamentos cada uno, diseñados para ser ocupados por trabajadores y familias que puedan acceder a ellos mediante créditos de Infonavit o Fovissste, con la posibilidad de vivir cerca de sus empleos, escuelas y espacios de convivencia.
Se trata de una apuesta por recuperar una lógica urbana que durante años se perdió: vivir en el centro de la ciudad.
Regresar la vivienda al centro
Durante más de dos décadas, el Centro Histórico de Culiacán dejó de ser una opción habitacional, particularmente en el segmento de vivienda social.
En ese periodo, el crecimiento urbano se desplazó hacia la periferia, alejando a las familias de los servicios, del empleo y de los espacios públicos.
El desarrollador del proyecto, Francisco Eugenio Lobeira Treviño, plantea que esta iniciativa busca romper ese modelo, acercando nuevamente la vivienda a la zona central de la ciudad.
“La idea es que la gente trabajadora pueda vivir en el centro, cerca de su fuente de trabajo, de la escuela de sus hijos, de sus servicios”, explicó.

Densificar para mejorar la calidad de vida
El proyecto no solo plantea construir departamentos, sino generar condiciones de vida distintas.
Los edificios incluyen jardín central, áreas infantiles, espacios comunes, acceso controlado y un “roof garden”, con el objetivo de promover convivencia y comunidad.
Además, se contempla un entorno urbano con banquetas amplias, arboladas y sin autos estacionados, lo que busca priorizar al peatón y mejorar la experiencia urbana.
En conjunto, estos elementos responden a una lógica de densificación que no solo incrementa población en el centro, sino que intenta mejorar su calidad de vida.
Una apuesta inspirada en modelos urbanos exitosos
El planteamiento retoma referencias internacionales, particularmente de ciudades como Bogotá, donde procesos de transformación urbana apostaron por movilidad incluyente, espacios públicos dignos y acceso equitativo a servicios.
Lobeira recordó que estas experiencias mostraron que una ciudad puede cambiar cuando se pone a la persona en el centro de las decisiones.
“Cuando la gente es incluida y tiene acceso a mejor calidad de vida, el impacto es positivo”, señaló.
Colaboración para reactivar el centro
El proyecto no surge de manera aislada. Se integra a una serie de iniciativas impulsadas por autoridades, sector privado e instituciones académicas para revitalizar el Centro Histórico.
El propio desarrollador señaló que encontró un trabajo previo estructurado por el Ayuntamiento de Culiacán, el Tecnológico de Monterrey, CODESIN y la Fundación Coppel, orientado a promover la vivienda vertical en esta zona.
Desde el Centro para el Futuro de las Ciudades del Tecnológico de Monterrey se ha documentado que, mientras la ciudad creció hacia la periferia en las últimas décadas, las zonas centrales perdieron población, generando costos sociales, económicos y ambientales.
Revitalizar para recuperar ciudad
Para las autoridades municipales, este tipo de desarrollos representa una oportunidad para revertir la pérdida de población en el centro y recuperar su papel como núcleo de identidad, cultura y actividad económica.
El Ayuntamiento de Culiacán, señaló que este proyecto marca el inicio de una nueva etapa para la zona, en la que la colaboración entre gobierno, iniciativa privada y sociedad permitirá avanzar en la construcción de una ciudad más integrada.
En esa lógica, la vivienda en el centro no solo atiende una necesidad habitacional, sino que incide en la forma en que se organiza la ciudad.
Entre vivienda social y transformación urbana
Más allá de la construcción de departamentos, el proyecto plantea una redefinición del modelo urbano.
La vivienda social en el centro rompe con la idea de que este tipo de desarrollos deben ubicarse en zonas alejadas, donde el suelo es más barato, pero los costos sociales son mayores.
Aquí, la apuesta es distinta: integrar vivienda, servicios, espacios públicos y empleo en un mismo entorno, reduciendo traslados y fortaleciendo la vida comunitaria.
Un punto de partida, no un resultado
La colocación de la primera piedra representa el inicio de un proceso que busca detonar más proyectos similares en el Centro Histórico.
La expectativa es que, conforme se incremente la presencia de habitantes, también se reactive la apertura de negocios, servicios y espacios de convivencia.
En ese sentido, el proyecto no se limita a un desarrollo inmobiliario, sino que se plantea como un punto de partida para revertir una tendencia de despoblación y reconstruir la dinámica urbana del centro de Culiacán.


