Hace más de 30 años, José Valenzuela García convirtió un terreno familiar en un estacionamiento público, sin imaginar que este proyecto sería la base para impulsar dos de los polos más dinámicos del Centro Histórico de Culiacán: el Paseo del Ángel y el Andador de la Salud. Hoy, estos espacios son referentes gastronómicos, culturales y médicos que han dado nueva vida al corazón de la ciudad.
Del terreno vacío al primer estacionamiento público
A inicios de los años 90, el incremento en la legalización e importación de vehículos en México detonó la necesidad de espacios para estacionarse. En ese contexto, Valenzuela y su familia decidieron transformar un terreno baldío en un estacionamiento abierto al público. Con el tiempo, este espacio evolucionó: se pavimentó, iluminó, cercó, incorporó videovigilancia y sistemas automatizados de control de acceso.
“Un estacionamiento es más que un lugar para autos; es un catalizador de negocios”, afirma Valenzuela. Esta visión lo llevó a impulsar un ecosistema donde estacionamientos y empresas se complementan: si no hay cajones, no hay flujo comercial; si no hay comercio, el estacionamiento no es rentable.
Unidad empresarial y modernización: la primera gran apuesta
En 1994, ante la amenaza que representaba el crecimiento de plazas comerciales en la periferia, Valenzuela convocó a otros propietarios a crear la Asociación de Estacionamientos con Servicio al Público. Unidos, pudieron adquirir tecnología, mejorar su infraestructura y cambiar la imagen de los estacionamientos de Culiacán.
Pero el reto no terminó ahí. En 2006 nació el Patronato de Rehabilitación del Centro Histórico, con la meta de revitalizar la zona. Entre sus primeras acciones estuvo el retiro del cableado aéreo en la calle Miguel Hidalgo, sustituyéndolo por instalaciones subterráneas para embellecer la zona.
Paseo del Ángel y Andador de la Salud: polos de desarrollo
En 2011, el Patronato lanzó el proyecto Paseo del Ángel, corredor gastronómico que hoy agrupa a más de 20 restaurantes, bares y galerías. Este esfuerzo no solo dinamizó la economía, sino que contribuyó a que el sector obtuviera el distintivo de Barrio Mágico, un reconocimiento nacional al valor cultural y turístico del lugar.
El segundo polo, Andador de la Salud, surgió sobre la calle Miguel Hidalgo con la construcción de tres torres médicas y una cuarta en desarrollo. Este clúster médico confirma que la planeación y la colaboración empresarial son clave para atraer inversiones.
Infraestructura y entorno: la fórmula del éxito
La mejora del entorno ha sido parte integral del proyecto: se han sembrado 150 árboles, instalado iluminación LED, música ambiental y coloridos murales pintados por artistas locales. “Queríamos que la gente volviera a caminar el Centro, y lo estamos logrando”, enfatiza Valenzuela.
Retos y respuestas: seguridad y libre competencia
La pandemia, la inseguridad y cambios en hábitos de consumo fueron pruebas difíciles. Para afrontarlas, el Patronato estableció convenios con autoridades para instalar videovigilancia, mejorar la iluminación y garantizar un entorno seguro las 24 horas.
Respecto al debate sobre el cobro de estacionamientos, Valenzuela defiende la libertad empresarial: “Cada negocio define su estrategia; lo que no puede perderse es el respeto a la propiedad privada y al estado de derecho”.
Proyectos en puerta: visión hacia el poniente
El plan inmediato es consolidar el Paseo del Ángel y el Andador de la Salud, y lanzar un tercer polo: el Andador de la Ciencia y la Tecnología, en el sector poniente, para diversificar la oferta económica y cultural del centro de la ciudad.
Frase que resume su visión
“Si cuidamos nuestro entorno, cuidamos la plusvalía y el desarrollo económico. Donde hay inversión y unión empresarial, hay futuro.”