Sinaloa Productivo y Resiliente

Innovar para resistir: el mensaje del Nodo de Innovación llega a los empresarios de Navolato

El Dr. Rafael Rentería expone cómo la vinculación entre empresas, ciencia y tecnología puede fortalecer la resiliencia productiva de Sinaloa.

En un momento en el que las empresas de Sinaloa enfrentan presiones económicas, medioambientales, sociales y tecnológicas, hablar de innovación deja de ser un lujo y se convierte en una necesidad estratégica. Bajo esa premisa, los Ejecutivos de Ventas y Mercadotecnia de Navolato, A.C., que preside el empresario agrícola José Raúl Reyes García, invitaron al Dr. Rafael Rentería Escobar a impartir la conferencia “La empresa innovadora en Sinaloa y su relación con el desarrollo regional”, un encuentro que puso sobre la mesa una idea central: sin innovación, no hay futuro competitivo.

El Dr. Rentería, ingeniero industrial, maestro por la UNAM y doctor en ciencias sociales, actualmente dirige la vinculación para el desarrollo regional en CONFÍE y es responsable del Nodo de Innovación Sinaloa. Desde esa trinchera, ha impulsado una visión clara: conectar a las empresas con el conocimiento, la tecnología y el talento que ya existen en el estado.

Durante su exposición, el especialista explicó que Sinaloa cuenta con capacidades científicas y tecnológicas relevantes, pero muchas veces esas capacidades permanecen aisladas de las necesidades reales del sector productivo. El reto, dijo, no es solo generar conocimiento, sino lograr que ese conocimiento llegue a las empresas y se traduzca en soluciones concretas.

En ese sentido, el Nodo de Innovación Sinaloa surge como un espacio estratégico para vincular a empresarios con universidades, centros de investigación, expertos y programas de apoyo. La idea es sencilla, pero poderosa: si una empresa tiene un problema técnico, de procesos o de innovación, puede encontrar dentro del Nodo a los especialistas que le ayuden a resolverlo.

El modelo se basa en la colaboración entre cinco grandes actores: gobierno, empresas, organismos empresariales, instituciones educativas y centros de investigación. Esa articulación busca construir un ecosistema donde las ideas se conviertan en oportunidades y donde la innovación deje de ser un discurso para convertirse en práctica cotidiana.

Para el Dr. Rentería, el desarrollo regional no depende únicamente de la inversión pública o de los grandes proyectos de infraestructura, sino de la capacidad de las empresas locales para innovar, adaptarse y competir. En ese sentido, el tamaño de la empresa no es una limitante; lo importante es su disposición a mejorar procesos, adoptar tecnologías y buscar soluciones.

Uno de los mensajes más relevantes de la conferencia fue que la innovación no siempre implica inventar algo completamente nuevo. Muchas veces consiste en mejorar procesos, reducir desperdicios, digitalizar operaciones o encontrar nuevas formas de comercialización. Es decir, innovar también puede significar hacer mejor lo que ya se hace.

En un estado con vocación agroindustrial, comercial y de servicios, la vinculación con el conocimiento científico puede representar una ventaja competitiva. Desde soluciones para el uso eficiente del agua hasta mejoras en logística, procesos productivos o modelos de negocio, las oportunidades son amplias.

El Nodo de Innovación busca justamente eso: detectar necesidades tecnológicas de las empresas y conectarlas con soluciones disponibles en el ecosistema académico y científico. A través de un registro sencillo, las empresas pueden compartir sus retos y acceder a redes de expertos, programas de financiamiento y oportunidades de colaboración.

Para los empresarios asistentes, el mensaje fue claro: la innovación ya no es una opción, es una condición para sobrevivir en mercados cada vez más exigentes. La competitividad de una empresa, y por extensión la de una región, depende de su capacidad para aprender, adaptarse y evolucionar.

La invitación realizada por Ejecutivos de Ventas y Mercadotecnia de Navolato refleja también el papel que juegan los organismos empresariales como puentes entre el conocimiento y la práctica productiva. Estos espacios de diálogo permiten que ideas estratégicas lleguen a quienes todos los días toman decisiones en las empresas.

En un entorno marcado por la incertidumbre, la violencia, los cambios tecnológicos y las presiones económicas, la resiliencia empresarial se construye con información, colaboración e innovación. No se trata solo de resistir, sino de encontrar nuevas rutas para crecer.

El mensaje del Dr. Rentería fue, en esencia, un llamado a la acción: las capacidades existen, los programas existen y el talento también. Lo que hace falta es que las empresas se acerquen, se vinculen y conviertan esas capacidades en ventajas competitivas.