Empresas enfrentan caída en productividad, reducción de consumo y necesidad de reorganización; el principal desafío es dejar el individualismo, advierte Julio César Silvas
Las empresas sinaloenses enfrentan un entorno que obliga a replantear estrategias de operación, reducir costos, reorganizar estructuras y, sobre todo, fortalecer la capacidad de trabajar de manera colectiva para enfrentar problemas comunes.
Así lo plantea Julio César Silvas Inzunza, presidente de la Alianza para el Desarrollo y Competitividad de las Empresas (ADECEM), quien considera que uno de los principales retos actuales del sector productivo consiste en dejar atrás el individualismo empresarial y avanzar hacia esquemas de organización gremial y articulación institucional.
“Los tiempos actuales exigen que las organizaciones gremiales salgan a platicar con sus representados y construyan agendas para enfrentar lo que está pasando”, señala.
Más allá de la resiliencia
Para Silvas Inzunza, uno de los errores más frecuentes en la narrativa empresarial contemporánea es sobrevalorar el concepto de resiliencia como si fuera un objetivo final.
Advierte que muchas veces se presenta como éxito simplemente el hecho de que una empresa siga operando, aun cuando permanezca atrapada en dinámicas de sobrevivencia.
“Si solamente te quedas en ser resiliente, quiere decir que no estás superándote, no estás estructurándote para salir de esa resiliencia”, expresa.
Desde su perspectiva, la resiliencia empresarial debe ser entendida como una etapa transitoria y no como un modelo permanente de operación.
La organización colectiva como estrategia
El dirigente empresarial sostiene que una de las principales vías para superar ese estado consiste en fortalecer la organización gremial.
“La resiliencia se supera haciendo gremio”, resume.
Como ejemplo menciona el caso de propietarios de estacionamientos privados con servicio al público, quienes al organizarse lograron generar economías de escala mediante compras consolidadas y estrategias comunes de operación.
También refiere el desarrollo del Paseo del Ángel, donde comerciantes y empresarios lograron coordinarse para transformar colectivamente una zona del Centro Histórico de Culiacán en un corredor gastronómico y cultural.

La pandemia aceleró nuevos modelos de organización
Otro caso citado por Silvas es el de Eventia, agrupación surgida durante la pandemia de Covid-19 entre empresas dedicadas a la organización de eventos.
Explica que, de manera individual, muchas de estas empresas carecían de representación y visibilidad suficiente para acceder a apoyos o participar en la definición de protocolos sanitarios.
Sin embargo, al organizarse como gremio lograron construir propuestas conjuntas y desarrollar protocolos que posteriormente incluso sirvieron como referencia nacional para la realización de eventos.
La experiencia, considera, evidenció la importancia de construir estructuras colectivas capaces de dialogar con autoridades y responder de forma coordinada ante escenarios críticos.
Empresas ajustan operación ante desaceleración
Silvas reconoce que actualmente existe preocupación por el cierre de empresas, la reducción de patrones registrados ante el IMSS y el impacto económico derivado de hechos de violencia registrados en los últimos años.
Sin embargo, señala que muchas empresas también están realizando ajustes internos para mantenerse operando.
Entre las medidas identificadas menciona reubicación de oficinas, reducción de estructuras operativas, disminución de costos y redimensionamiento de actividades.
“Los empresarios sí están haciendo esfuerzos para elevar la competitividad de sus empresas”, sostiene.
Un entorno económico que se ha debilitado
El presidente de ADECEM considera que el entorno económico local enfrenta problemas estructurales relacionados con baja productividad y desaceleración del mercado interno.
A ello se suma la salida de personas y la disminución gradual de actividad en algunos sectores económicos.
Desde su perspectiva, enfrentar este escenario requiere construir agendas sectoriales más organizadas y fortalecer la interlocución con autoridades e instituciones públicas.
La necesidad de articular con el Estado
Silvas plantea que los organismos empresariales deben avanzar hacia modelos de representación más activos y especializados, capaces de interactuar no solamente con el Poder Ejecutivo, sino también con el Legislativo, Judicial y órganos constitucionales autónomos.
La intención, explica, es construir mecanismos de articulación que permitan generar mejores condiciones para el desarrollo económico y empresarial.
“Lo fundamental es organizarnos en función de aquello que estamos representando”, señala.
Para ADECEM, el reto no consiste únicamente en resistir escenarios adversos, sino en construir estructuras colectivas que permitan a las empresas fortalecerse, profesionalizarse y participar de manera más activa en la definición del entorno donde operan.
