Tradición, solvencia moral y adaptación tecnológica: la fórmula de una tienda que cumple 70 años en el corazón de Culiacán
Mantener una tienda de ropa fundada en 1956, cuando no existían ni el marketing digital ni las redes sociales, es un desafío que exige algo más que nostalgia. Para José Nino Gallegos, propietario de El Caballero Inglés, la clave ha sido entender que la tradición sólo se conserva si se adapta.
Lo que empezó como La Casa del Caballero, fundada por su padre Enedino Gallegos Peralta, ha atravesado transformaciones profundas del comercio, de la ciudad y de los consumidores. A lo largo de siete décadas, el negocio ha sobrevivido a la desaparición de numerosas tiendas del mismo giro, al cambio generacional de los clientes y a la migración del consumo hacia plazas comerciales y compras en línea.
En los años setenta, recuerda Gallegos, había unas 30 tiendas de ropa de caballero en el centro de Culiacán. Hoy solo queda El Caballero Inglés con ese perfil especializado y de las riendas actuales que fueron fundadas de 1986 a la fecha, solo habrá unas 10 tiendas, lo que confirma que este tipo de negocio es de crecimiento lento, pero constante.
Sin embargo, el verdadero activo de la empresa no ha sido sólo su ubicación o su marca, sino su reputación. Durante décadas, el padre de Nino mantuvo una disciplina férrea en el pago a proveedores, lo que generó confianza y una sólida solvencia moral, un valor que se ha convertido en la columna vertebral del negocio familiar.
Un cambio de nombre para cambiar la percepción
En 2013, tras un estudio de mercado, Nino Gallegos tomó una decisión estratégica: cerrar la etapa de La Casa del Caballero y relanzar el negocio como El Caballero Inglés. El diagnóstico era claro: el nombre anterior transmitía una imagen antigua, que no conectaba con las nuevas generaciones.
La renovación no fue sólo estética. Se transformó la operación, se reorganizó al personal, se incorporaron nuevas marcas y se ajustó la oferta a un mercado específico: hombres adultos que buscan verse bien para el trabajo o para eventos formales.
También se modernizaron los métodos de pago, se incorporaron servicios a domicilio y se iniciaron ventas por redes sociales, en un proceso gradual de adaptación tecnológica.
Competir con los gigantes… desde la agilidad
En una ciudad donde las plazas comerciales concentran gran parte del consumo, el centro histórico ha tenido que redefinir su papel. El Caballero Inglés ha sobrevivido gracias a una ventaja competitiva que las grandes tiendas no pueden replicar: la rapidez y la personalización del servicio.
Mientras una tienda departamental puede tardar días en ajustar un traje, aquí los arreglos se hacen en minutos, incluso mientras el cliente espera.
Esa capacidad de respuesta, combinada con la cercanía con el cliente, ha permitido competir contra cadenas nacionales y transnacionales con grandes presupuestos de marketing.
La tecnología como aliada de la tradición
Hoy, a sus 70 años de historia, el negocio no sólo acepta todas las tarjetas, vende por redes sociales y prepara su tienda en línea. También ha comenzado a utilizar inteligencia artificial para mostrar a los clientes cómo les quedaría un traje sin necesidad de probárselo físicamente.
Este tipo de innovación demuestra que incluso los negocios tradicionales pueden integrarse al ecosistema digital si entienden que la tecnología no reemplaza la experiencia, sino que la amplifica.
Comunidad empresarial como red de resiliencia
Otro factor clave en la permanencia del negocio ha sido su participación en organismos empresariales. La afiliación a la Cámara Nacional de Comercio, heredada desde el padre de Nino, ha servido como espacio de aprendizaje, redes de apoyo y soluciones compartidas entre empresarios.
En un entorno económico y de seguridad complejo, la tienda ha implementado protocolos para proteger a su personal y mantener la operación, demostrando que la resiliencia empresarial no sólo depende de las ventas, sino también de la gestión del riesgo.

Sinaloa Productivo y Resiliente: la historia detrás del mostrador
La historia de El Caballero Inglés resume varios de los rasgos que caracterizan a las empresas sinaloenses que han logrado mantenerse en pie:
- Tradición familiar con continuidad generacional.
- Solvencia moral y confianza con proveedores.
- Adaptación tecnológica sin perder identidad.
- Especialización de mercado para competir con grandes cadenas.
- Participación en cámaras empresariales como redes de apoyo.
En una economía donde muchas micro y pequeñas empresas desaparecen antes de cumplir cinco años, una tienda que ha sobrevivido siete décadas no es sólo un negocio: es un testimonio vivo de la evolución comercial de Culiacán.
Hoy, entre trajes, camisas y accesorios, El Caballero Inglés demuestra que la verdadera modernización no consiste en abandonar el pasado, sino en traducirlo al lenguaje del presente.

