El modelo impulsado desde el Implan busca recuperar vivienda, inversión, actividad económica y convivencia mediante nuevas reglas, incentivos, un fideicomiso público-privado y una estructura municipal dedicada al desarrollo de la zona.
El Centro de Culiacán cuenta ya con fundamentos jurídicos para avanzar hacia una transformación que busca algo más que mejorar calles o recuperar edificios: volver a llevar vivienda, personas, inversión, actividad económica y convivencia a una zona de la ciudad que durante años ha ido perdiendo habitantes.
Para Doris Ibel Gutiérrez Félix, presidenta del Consejo Ciudadano del Instituto Municipal de Planeación de Culiacán (IMPLAN), el concepto que mejor define el objetivo no es revitalizar, sino darle vida al Centro.
“Es darle vida de muchas formas. Vida al que hace negocio, vida al que se beneficia o es cliente del negocio”, explica al describir un proyecto en el que vivienda, inversión, comercio, espacios públicos y actividades sociales y culturales forman parte de una misma estrategia.
DE ESTUDIAR OTRAS CIUDADES A CONSTRUIR UN MODELO PARA CULIACÁN
El proyecto comenzó aproximadamente dos años y medio atrás, aunque previamente se realizó una investigación para conocer experiencias desarrolladas en otras ciudades.
Se analizaron prácticas de San Pedro, Monterrey y Escobedo, en Nuevo León, así como del Centro Histórico de la Ciudad de México, buscando identificar aquellas que pudieran adaptarse a las condiciones particulares de Culiacán.
Inicialmente participaron IMPLAN, Codesin y Fundación Coppel. Posteriormente se fueron incorporando universidades, colegios de profesionistas, propietarios, empresarios y otros actores relacionados con el Centro. También se escuchó a estudiantes y habitantes de la zona.
La lógica fue construir una visión compartida sobre el Centro que se quiere para los próximos años.
CINCO COMPONENTES PARA DARLE VIDA AL CENTRO
El modelo quedó estructurado alrededor de cinco componentes.
El primero fue generar y aprobar un programa parcial específicamente para la zona Centro, instrumento que establece jurídicamente hacia dónde debe dirigirse su desarrollo y recoge una visión de largo plazo construida con participación ciudadana.
De acuerdo con Doris Gutiérrez, hacía más de 16 años que no se aprobaba un nuevo programa parcial de este tipo.
El segundo componente contempla incentivos optativos y mecanismos de zonificación de incremento que permitan hacer más atractiva la inversión. Para definirlos se dialogó también con desarrolladores sobre las condiciones que necesitarían para volver a invertir en el Centro.
Como parte de este proceso se trabajó además en la actualización del Reglamento de Construcción. Al momento de la entrevista, el documento había concluido su última revisión y se esperaba su publicación durante septiembre.
UN FIDEICOMISO PARA REINVERTIR EN EL PROPIO CENTRO
El tercer componente consiste en crear un fideicomiso público-privado que permita generar recursos para continuar impulsando el desarrollo de la zona.
Doris explica el mecanismo con el ejemplo de un proyecto que pudiera adquirir derechos para construir niveles adicionales. Parte del valor económico generado por ese incentivo podría canalizarse al fideicomiso y utilizarse posteriormente para seguir mejorando el Centro.
El propósito es crear un círculo en el que parte del valor generado por las nuevas inversiones pueda regresar a la propia zona, complementando los recursos públicos destinados a su desarrollo.
El esquema contempla además participación pública y ciudadana para transparentar el manejo y destino de los recursos.
DEL PLAN A LAS PRIMERAS INVERSIONES
El cuarto componente consiste en lograr que las nuevas condiciones comiencen a traducirse en proyectos concretos.
Una primera experiencia habitacional ya se encuentra en marcha, con departamentos cuyos valores proyectados oscilan aproximadamente entre 1.5 y 2 millones de pesos.
La vivienda ocupa un lugar central dentro del modelo porque uno de los problemas identificados es precisamente la pérdida de habitantes del Centro.
Durante décadas, Culiacán se expandió hacia la periferia y muchas familias terminaron viviendo cada vez más lejos de sus centros de trabajo, servicios y espacios de convivencia. Esto implica mayores traslados y gastos, además de menos tiempo disponible para la vida familiar.
Generar nuevamente vivienda en zonas consolidadas permitiría acercar a las personas a sus lugares de trabajo y, simultáneamente, crear población permanente que demande comercio, servicios y espacios públicos.
UNA ESTRUCTURA MUNICIPAL PARA MANTENERLO VIVO
El quinto componente es fortalecer la estructura municipal encargada específicamente de la zona Centro.
Actualmente existe una Dirección dentro del Ayuntamiento responsable de esta área, pero el planteamiento es darle mayores facultades y eventualmente recursos para atraer inversiones, generar actividades y mantener dinámicas permanentes.
Aquí aparece otro concepto importante: los activos del Centro no son solamente edificios, calles o infraestructura.
Una feria gastronómica, una feria del libro, un desfile o cualquier actividad capaz de atraer periódicamente a las personas puede convertirse también en un activo de la ciudad.
El objetivo es que esas actividades adquieran continuidad y no desaparezcan con los cambios de administración, contribuyendo así a mantener flujo de personas, convivencia y actividad económica.
EL CENTRO COMO MODELO PARA OTRAS ZONAS
La estrategia puede tener implicaciones más allá del primer cuadro de la ciudad.
Doris Gutiérrez considera que, si funciona, algunos de sus mecanismos podrían aplicarse posteriormente en sectores consolidados como Guadalupe, Chapultepec, Hidalgo, Aurora y otras zonas que cuentan con infraestructura y espacios susceptibles de volver a recibir población.
La idea de fondo es aprovechar mejor la ciudad existente antes de continuar expandiéndola hacia sus extremos.
El proyecto reconoce también un riesgo: que recuperar el Centro eleve los valores inmobiliarios hasta terminar excluyendo a quienes tienen menores ingresos.
Por ello, Doris plantea buscar un equilibrio entre hacer atractiva la inversión y generar condiciones para que personas de diferentes edades y niveles económicos puedan vivir, trabajar y convivir en la zona.
QUE LA TRANSFORMACIÓN SE VEA
Para la presidenta del Consejo Ciudadano del Implan, aprobar planes, actualizar reglamentos y construir nuevas instituciones representa una primera etapa. El resultado deberá observarse finalmente en las calles.
“Para mí es que se vea la diferencia en el centro”, señala al hablar de lo que espera alcanzar antes de concluir su responsabilidad.
Pero también considera que darle vida al Centro no corresponde exclusivamente al gobierno, al Implan o a los empresarios.
Desde mantener y regar el árbol que se encuentra frente a una vivienda hasta recoger basura, participar, proponer y exigir resultados, sostiene que cada persona puede contribuir desde su propio espacio.
“Esto es un círculo, una red virtuosa, un tejido social virtuoso”, afirma.
El modelo busca, en suma, pasar de la planeación a la transformación física del Centro: establecer reglas, crear incentivos, atraer inversión, recuperar vivienda, generar actividades y construir una estructura capaz de mantener ese proceso en el tiempo.
El reto ahora será que los fundamentos jurídicos e institucionales construidos durante los últimos años comiencen a traducirse en algo que ciudadanos, comerciantes, propietarios y visitantes puedan comprobar directamente: un Centro de Culiacán con más habitantes, más actividad y, sobre todo, más vida.

