En un contexto donde muchas empresas enfrentan dificultades para sostenerse, Calin (Calzado Industrial) se posiciona como un ejemplo de crecimiento, innovación y consolidación empresarial. Con más de dos décadas de trayectoria, esta fábrica y distribuidora de calzado industrial, con sede en León, Guanajuato, ha logrado una expansión acelerada que hoy la coloca con presencia en diversas entidades del país e incluso en el mercado de Estados Unidos.
A Culiacán llegó hace apenas tres años y, en ese corto periodo, ha logrado conquistar un mercado exigente, impulsada por la calidad de los materiales, el cumplimiento normativo y un enfoque claro en la salud, comodidad y seguridad de los trabajadores.
Elizabeth Castillo López, administradora local de la empresa, explica que una de las principales ventajas competitivas de Calin es el estricto apego a las normas de calidad y seguridad, como la NOM-113-STPS-2009, además de contar con la certificación de CIATEC, organismo reconocido por evaluar la resistencia, seguridad y calidad del calzado industrial.
“Esto garantiza que nuestro calzado ofrece protección, resistencia al impacto y seguridad en cada jornada laboral”, señala.
El nombre de la empresa, explica, surge de la combinación de las palabras Calzado Industrial, reflejando desde su origen el enfoque especializado del negocio.
Innovación desde el origen
La planta de producción se estableció en León, Guanajuato, no de manera fortuita, sino estratégica: ahí se concentra la materia prima necesaria y existe capital humano especializado en la industria del calzado, lo que permite mantener altos estándares de calidad y procesos eficientes.
Antes de incursionar en Culiacán, Calin realizó un análisis de mercado que confirmó una oportunidad clara. “Partimos de la idea de que el corazón de toda empresa son sus trabajadores”, explica Castillo López.
El diagnóstico fue claro: muchas opciones de calzado industrial priorizaban la protección, pero descuidaban la comodidad. “Ahí vimos una oportunidad: ofrecer protección y seguridad, pero también comodidad real para quien pasa toda su jornada de pie”.
Calzado que cuida al trabajador
Calin diseñó un calzado que se asemeja más a un tenis deportivo, sin sacrificar los elementos de seguridad industrial. Sus modelos cuentan con características como suela antiderrapante, sistema antipenetración, casquillo frontal de poliamida —que lo hace más ligero— y fabricación 100 por ciento en piel, lo que permite una mejor transpiración.
A esto se suma una plantilla antifatiga elaborada con termotela transpirable, diseñada para reducir sudoración e incomodidad durante largas jornadas laborales.
“Los pies son la base del trabajador. Si el calzado no es cómodo, el desgaste físico se multiplica”, afirma.
Adaptación al cliente, clave del crecimiento
En el mercado de Culiacán, Calin se ha consolidado como una plaza fuerte gracias a su enfoque personalizado. Cuando visitan una empresa industrial, llevan distintos modelos para que los trabajadores los prueben directamente. Si existen observaciones o necesidades específicas, el producto se ajusta.
Elizabeth relata el caso de una empresa que requería una suela con características antiderrapantes muy particulares. “Fue un reto, pero lo logramos. Eso demuestra que nos adaptamos a las necesidades reales de nuestros clientes”.
Por los materiales y procesos utilizados, el calzado de Calin se ubica en la gama media-alta, con un costo mayor al de productos de gama baja. Sin embargo, la diferencia se refleja en la durabilidad: mientras un calzado económico suele reemplazarse en cuatro o seis meses, el calzado de Calin puede durar un año o más, lo que representa un ahorro a largo plazo.
Expansión con visión productiva
Actualmente, Calin tiene presencia en Guanajuato, Guadalajara, Querétaro, Zacatecas, Sonora, Sinaloa y recientemente en Tijuana, además de incursionar ya en Estados Unidos. Incluso ha diversificado su producción al ingresar al mercado del boxeo, desarrollando una bota especializada que ha sido bien recibida por deportistas.
Los planes a futuro incluyen ampliar la planta de León, Guanajuato, y continuar su expansión hacia otras entidades del país.
Un caso de Sinaloa Productivo y Resiliente
La experiencia de Calin en Culiacán refleja un modelo de empresa productiva y resiliente: analiza el mercado, innova, escucha a sus clientes, cuida al trabajador y apuesta por la calidad como estrategia de largo plazo.
En un entorno económico complejo, su crecimiento sostenido demuestra que invertir en seguridad, bienestar laboral e innovación no solo es una responsabilidad social, sino también una decisión empresarial inteligente que fortalece la competitividad y genera desarrollo.

