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Burriolis, la pizzería que crece entre colonias, sucursales y franquicias

Nacida hace 17 años como un concepto de comida rápida, con una pizza enrollada como burrito, Burriolis ha pasado por pruebas, tropiezos y reinvenciones hasta convertirse en una cadena de pizzerías con sucursales propias y un modelo de franquicias en expansión.

Su fundador, Aarón Ibarra de los Ríos, reconoce que el camino no ha sido sencillo. La empresa inició sin experiencia, sin capital suficiente y sin una tradición empresarial detrás, pero con una mezcla de disciplina, perseverancia y ganas de salir adelante.

La marca comenzó vendiendo pizzas enrolladas en escuelas y puntos de venta. Su primer gran salto fue entrar a las tiendas Oxxo, donde llegaron a surtir producto a más de 200 tiendas. Sin embargo, la falta de experiencia y capital provocó que esa etapa durara apenas seis meses. Después vino un receso de un año, que terminó siendo una pausa estratégica para replantear el negocio.

El regreso fue con un nuevo concepto: ya no solo pizza enrollada, sino una pizzería completa. Ese renacimiento ocurrió en la sindicatura de El Tamarindo, y posteriormente la operación se trasladó a la ciudad de Culiacán, donde la marca ha operado sin interrupciones durante los últimos 15 años.

Aarón reconoce que el desarrollo de la empresa fue un proceso de prueba y error.

“Fue algo duro, porque no teníamos las bases ni venimos de una familia empresaria. Fue a prueba y error, con muchos tropiezos, pero con mucha insistencia y disciplina”, explica.

Hoy, Burriolis no solo vende pizzas. Su menú incluye espaguetis, alitas, costillas, papas y productos temporales que se adaptan a las tendencias del mercado. La innovación constante ha sido parte de su estrategia para mantenerse vigente en un mercado altamente competido, dominado por cadenas nacionales e internacionales.

Sin embargo, el crecimiento no se dio de manera improvisada. Con el objetivo de abrir nuevas sucursales sin repetir errores, el equipo comenzó a sistematizar procesos, desarrollar manuales operativos y estandarizar la producción. Ese trabajo dio paso al modelo de franquicias.

Hace dos años comenzó la estructuración del sistema, y en el último año se concretó la apertura de varias franquicias. Actualmente, la empresa cuenta con sucursales propias y cinco franquicias operando, con nuevas aperturas en proceso.

El modelo de franquicia tiene dos variantes: el esquema tradicional, donde el inversionista opera el negocio, y un modelo 60-40, donde el inversionista aporta el capital y la empresa se encarga de la operación, compartiendo utilidades.

La inversión inicial ronda los 300 mil pesos por la franquicia, y el equipamiento puede llevar el monto total hasta los 600 mil pesos. En algunos casos, la inversión se ha recuperado en 11 meses, aunque la proyección conservadora es de hasta dos años.

Uno de los factores que ha impulsado el crecimiento de la empresa es su modelo de operación en colonias.

Aarón explica que, tras la pandemia y los problemas de seguridad, el consumo cambió. La gente dejó de desplazarse largas distancias y empezó a comprar en negocios cercanos a sus hogares.

“Detectamos que el consumo se movió a las colonias. La gente ya no se traslada tanto. Entonces, el empresario tuvo que cambiar su estrategia y enfocarse en su entorno inmediato”, señala.

Por eso, Burriolis ha apostado por integrarse a la vida comunitaria de las colonias donde opera.

“Buscamos que la gente sienta que somos la pizzería de la colonia, que somos parte de su comunidad”, explica.

La empresa emplea actualmente a 45 colaboradores, y su crecimiento también se traduce en oportunidades internas. Cada nueva sucursal abre espacios para subgerentes, gerentes y personal administrativo.

Para Aarón, el éxito del negocio no se explica solo por el producto, sino por una filosofía simple:

“Siempre le digo a mis colaboradores: piensen en qué pizza le van a entregar a su familia. Esa es la pizza que le tenemos que entregar al cliente”.

El empresario asegura que el negocio ha sido resistente a las crisis. Durante la pandemia, el modelo de comida para llevar permitió mantener la operación. Hoy, frente a un entorno complejo, considera que la pizza sigue siendo una de las comidas más accesibles para las familias.

De cara a 2026, el objetivo es abrir entre cinco y seis nuevas sucursales y comenzar a expandirse a otras ciudades del estado.