La organización comparte experiencias y capacidades para responder ante emergencias, prevenir riesgos laborales y convertir las obligaciones normativas en prácticas que realmente funcionen dentro de los centros de trabajo.
Cumplir con las leyes y normas destinadas a proteger a trabajadores y trabajadoras puede representar un reto para las empresas, particularmente cuando las medidas de prevención deben adaptarse a puestos, procesos y condiciones operativas muy diferentes entre sí.
Ese desafío forma parte del trabajo del Grupo de Ayuda Mutua Empresarial (GAMES), organización que cuenta con más de dos décadas de trayectoria y que surgió vinculada a disposiciones de seguridad y prevención que promueven la coordinación entre empresas ante contingencias.
Uno de sus referentes es la NOM-002-STPS-2010, Condiciones de seguridad-Prevención y protección contra incendios en los centros de trabajo, que establece obligaciones en materia de prevención y respuesta ante emergencias por incendios y reconoce expresamente la figura del plan de ayuda mutua entre centros de trabajo.
La propia norma define este plan como un conjunto de estrategias, acciones y recursos acordados entre dos o más empresas u organizaciones para brindarse asistencia y cooperación en la prevención y respuesta a emergencias por incendios.
Bajo esa lógica surgió GAMES: que las empresas pudieran apoyarse entre sí frente a incendios, inundaciones u otras situaciones de emergencia, complementando las capacidades que pudieran tener autoridades y organismos de auxilio. Con el tiempo, esa colaboración se amplió hacia prevención de riesgos, seguridad y salud laboral, calidad, productividad y mejora continua.


DE LA EMERGENCIA A LA PREVENCIÓN
Carlos González, quien actualmente encabeza el grupo, explica que uno de sus principales objetivos es fortalecer la seguridad laboral, mitigar riesgos y generar mejores condiciones para las empresas y su personal.
La organización funciona además como un espacio para compartir herramientas, experiencias y buenas prácticas en temas de calidad, mejora continua, productividad, sistemas de gestión y bienestar.
El grupo mantiene relación con alrededor de 60 organizaciones y una participación que suele fluctuar entre 30 y 50 empresas, dependiendo de los temas abordados y de la disponibilidad de sus representantes.
Las sesiones se realizan principalmente de manera presencial y ocasionalmente se desarrollan actividades virtuales.
APRENDER DE LO QUE HACEN OTRAS EMPRESAS
Una de las características del grupo es que las reuniones mensuales se llevan a cabo en distintas empresas y cada anfitriona comparte algo de su operación, avances o algún problema específico relacionado con seguridad, cumplimiento o gestión.
En diferentes momentos las sesiones se han realizado en compañías como Castilla, Coca-Cola, Titán y Chata, entre otras.
Los participantes suelen provenir de áreas de seguridad e higiene, servicios médicos, calidad, mejora continua, sistemas de gestión, Recursos Humanos y proyectos. Dependiendo del tema, también acuden propietarios y directores generales.
La dinámica permite que una práctica desarrollada dentro de una empresa pueda servir de referencia para las demás.
SEGURIDAD EN UNA OPERACIÓN INDUSTRIAL
En la sesión más reciente, realizada en la empresa Industria Metálica del Envase, una planta dedicada a la fabricación de envases metálicos, los directivos anfitriones presentaron sus protocolos de seguridad, sistemas de gestión y algunas de las medidas que aplican para proteger a su personal.
La naturaleza de la operación ayuda a dimensionar el riesgo. Algunas de las máquinas utilizadas pueden ejercer golpes de hasta 150 toneladas, por lo que un accidente puede provocar lesiones de extrema gravedad. Por ello se realizan capacitaciones periódicas en seguridad y uso de herramientas.
La planta forma parte de una organización con una trayectoria centenaria que tuvo su origen en Grupo Zapata y que actualmente se encuentra integrada al grupo internacional Mauser.
En materia de gestión cuenta con referencias a ISO 9001 e ISO 22000 y avanza en estándares relacionados con ISO 14001 e ISO 45001, vinculados con gestión ambiental y seguridad y salud en el trabajo.
La empresa explicó además que determinadas certificaciones son requeridas por sus propios clientes, por lo que el cumplimiento de estándares también facilita competir y mantener relaciones comerciales.


LA LEY SILLA, DE LA NORMA A LA OPERACIÓN
Uno de los temas analizados durante la sesión fue la aplicación de la denominada Ley Silla.
La empresa explicó que no todos los puestos pueden manejarse de la misma manera, por lo que realizó una clasificación de sus actividades.
Algunos trabajos pueden desarrollarse principalmente sentados o alternando posiciones; otros se realizan de pie, pero permiten determinadas actividades sentadas; y existen puestos que, por razones operativas o de seguridad, requieren permanecer de pie durante periodos prolongados.
Para estos últimos se habilitaron áreas específicas de descanso y, cuando es necesario, se realiza una rotación para que otro trabajador cubra temporalmente la posición mientras la persona toma su descanso.
En algunos puestos se establecieron descansos de 10 minutos cada dos horas, acompañados por registros que permiten verificar que realmente se estén realizando.
NO BASTA CON PONER UNA SILLA
La experiencia presentada dejó ver uno de los principales retos del cumplimiento normativo: no basta con adquirir mobiliario o emitir una instrucción.
La empresa necesita demostrar que el trabajador dispone efectivamente del tiempo y las condiciones para hacer uso del descanso, y los supervisores tienen también responsabilidad en permitir y vigilar que se cumpla.
Las bitácoras utilizadas en algunas áreas sirven precisamente para documentar esos periodos y acreditar que la medida se lleva a la práctica.
Durante la conversación también se planteó qué sucede cuando un trabajador se rehúsa a ejercer un derecho previsto en la legislación.
Uno de los especialistas presentes explicó que determinados derechos laborales son irrenunciables y relató un caso previo en el que una empresa enfrentó sanciones después de intentar documentar la renuncia de trabajadores a una medida de protección.
El planteamiento refuerza una idea central: la empresa no solamente debe ofrecer la medida de protección, también tiene que procurar que ésta realmente se cumpla.

RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
La aplicación de estas disposiciones involucra también a supervisores y trabajadores.
Si un responsable de área impide o no garantiza los descansos establecidos, la empresa puede enfrentar consecuencias y, al mismo tiempo, aplicar los mecanismos internos correspondientes frente al incumplimiento de sus responsabilidades.
El reglamento interior de trabajo se convierte así en una herramienta importante para establecer obligaciones, responsabilidades y procedimientos que permitan proteger tanto al trabajador como a la propia organización.
PREVENIR Y APRENDER EN CONJUNTO
La empresa anfitriona obtuvo anteriormente el Premio Estatal de Seguridad y fue candidata al Premio Nacional de Seguridad, como resultado de prácticas relacionadas con la protección de sus trabajadores.
Para el Grupo de Ayuda Mutua Empresarial, experiencias como ésta permiten que el cumplimiento normativo deje de verse únicamente como una obligación individual de cada compañía.
Una empresa puede desarrollar procedimientos, resolver problemas o encontrar una manera eficiente de aplicar determinada disposición y compartir posteriormente ese aprendizaje con las demás.
Después de más de dos décadas de trabajo, el grupo mantiene así una lógica que combina ayuda mutua, prevención, seguridad laboral, cumplimiento y aprendizaje entre empresas.
Porque cumplir una norma no consiste solamente en conocerla o documentarla: implica convertirla en procedimientos que realmente protejan a las personas y puedan funcionar dentro de la operación cotidiana de la empresa.


