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Difícil mantener una florería, pero está prohibido rendirse: Patricia Ruiz

Rodeada de orquídeas blancas y violetas, sus preferidas, Patricia Ruiz Rentería, atiende su negocio, precisamente una florería, abierta desde hace varias décadas y que ha logrado ligar como clientes a una generación y la que le sigue.

“Los muchachos que venían en su momento a comprar flores, tienen hijos que ahora son mis clientes”, dice contenta por tal logro..

De trato amable, comenta que precisamente el brindar una buena atención a su clientela, además de ofrecerles productos de calidad, es lo que le ha mantenido en el mercado.

Ubicada en la esquina de la avenida Aquiles Serdán y la calle Ángel Flores, de la ciudad de Culiacán, la Florería Patty tiene en su interior varios arreglos de flores naturales.

Todos los arreglos son elaborados por ella de acuerdo a la idea que traigan en mente sus clientes.

Pero también ofrece el servicio de arreglos florales decorativos para fiestas de quince años, bodas, bautizos y otras, de igual manera decora eventos.

AMOR POR LAS FLORES, REQUISITO PARA INICIAR UNA FLORERÍA

Cuando Patricia habla sobre su actividad, se le nota en el hablar su amor por las flores, e incluso considera que si hay personas que se quieran dedicar a la venta de arreglos florales, un requisito es que le gusten las flores.

Antes de abrir la florería, recuerda que trabajó alrededor de cinco años con una hermana, precisamente en este giro, donde aprendió el oficio.

Al cumplir los 20 años de edad, cuenta que decidió iniciar su propio negocio, el cual se ubicaba a escasos metros del lugar que hoy ocupa.

Como emprendedora, recuerda que los primeros meses fueron críticos. No tenía clientes y las ventas eran pocas,

“Pero jamás, jamás me pasó por la mente cerrar. Prohibido rendirse. Jamás. Rendirse”.

Tampoco piensa en cerrar en este último año que se ha distinguido por el registro de hechos violentos.

“Estos hechos sí me han afectado bastante porque yo me dedico mucho a los eventos. Bodas, 15 años, primeras comuniones, graduaciones y todo y la actividad se ha reducido hasta un 60 por ciento. Y hasta pensé en hacer lo que hicieron algunos restaurantes, de salir a vender a la calle”.

Afortunadamente, dice, ya la actividad empieza a repuntar un poco.

A manera de comparativo, recuerda que antes para cubrir un evento de 200 a 300 personas se elaboraban cerca de 30 arreglos florales para utilizarlos como centros de mesa, y a ello se sumaban los ramos del carro de la novia, de las madrinas y de la misma novia.

Pero ahorita son 10 centros de mesa o cuando mucho 15 debido a que las fiestas ahora son pequeñas.

Aun sin que haya estos hechos violentos, Patricia resalta que el negocio de la florería es un tanto difícil porque la flor es un lujo, es un gusto, no es una necesidad.

“Y cuando empiezas de cero sin tener nada, sin tener alguien que te esté echando la mano, sí es más difícil”.

Por eso recomienda a emprendedores que si escogen el giro de florerías, les tienen que gustar muchos las flores, como es el caso de ella.

De las flores que más vende cita las orquídeas, las rosas, tulipanes, entre otras.
¿Hay una especie de arreglo que le pidan más?

–No, además los arreglos nunca me salen iguales. Todo el tiempo son diferentes. Por ejemplo, si me piden algún arreglo en especial y yo sé que son clientes muy especiales, ese arreglo lo hago yo, y no alguna de las dos personas que me ayudan.

AMOR POR LAS FLORES

“Yo veo las flores y me encanto, me maravillo, yo las limpio, las corto y les pongo agua, y también hay que lavar los floreros. O sea, para empezar tiene que gustarles.

“Y tiene que gustarle de que ahorita vendes y agarras dinero, pero mañana vas y lo inviertes otra vez y no ves ganancia y lo inviertes y lo inviertes y lo inviertes”.

Junto con las flores, aclara que también se debe tener una gran variedad de bases donde colocar los arreglos, pues llegan los clientes y preguntan que se les puede ofrecer, y es cuando se le muestra el abanico de opciones.

De las claves para mantenerse en el mercado por varias décadas, Patricia señala dos: una, estar siempre innovando, pues si no lo haces te come la tecnología.

Además, dice que siempre está observando, y acude a cursos a diferentes partes del país para aprender las últimas novedades.

Otra clave es el uso de las redes sociales. Tiene su propia página y ahí difunde las opciones de arreglos florales que tiene.

Cuando se le pregunta si tiene algún catálogo impreso, contesta como toda una hacker.

Los catálogos ya caducaron, ya pasaron a la historia, ahorita es puro teléfono, puras imágenes por internet. Ahorita es estar en Facebook, Instagram, TikTok…

En cuanto a estrategias para enfrentar a la competencia, dice que no le quita el sueño que haya otras florerías.

“Cada quien tiene sus clientes, y si no los cuidas se te van, pero vienen otros, hay mercado para todos. Yo no me fijo en si el de la esquina está vendiendo más que yo, o si voy y compro a la bodega y alguien lleva más flores que yo. Porque a veces yo llevo más flores que ellos.

Es tan grande su amor por las flores, que Patricia dice que seguirá en el negocio hasta que el cuerpo aguante.